Su casa fue el escenario del crimen

Hoy una familia llora con el alma destrozada. Nadie se esperaba que Jhon Fredy Franco Pinzón partiera de esta manera tan cruel. Lo que más duele es que, aunque no hay razón que justifique arrebatarle la vida a alguien, a este agricultor de 46 años le negaron el derecho a la vida.

¿Qué pasó?

El reloj marcaba las 11:00 de la mañana del domingo 28 de septiembre, cuando en el sector La Cancha del corregimiento Batero, zona rural, encontraron sin vida dentro de su propia casa a Chirry, con cuatro impactos de bala, dos en la cabeza y dos en un brazo. Aparentemente, el agricultor vivía solo en esa residencia, situada a una hora del casco urbano de Quinchía y en límites con Bonafont, Caldas.

Según se supo, la noche anterior había estado jugando fútbol en la cancha del pueblo, ya que pertenecía a un equipo de veteranos, donde compartió tragos hasta las 11:00 de la noche. Después se fue para su casa, pero nunca más volvió a salir.

Ese sábado, cuando se sentó a la mesa con la presa de pollo que había comprado para su cena, fue el preciso instante en que los sicarios llegaron a interrumpirle la vida de la manera más cobarde.

Los moradores aseguraron que escucharon varias detonaciones durante la noche, pero pensaron que era pólvora. Solo hasta el día siguiente confirmaron la terrible realidad.

¿Quién era la víctima?

Se trataba de Jhon Fredy Franco Pinzón, a quien sus amigos, allegados y familiares cariñosamente llamaban Chirry. Era un agricultor querido en la vereda y no tenía antecedentes judiciales ni medidas correctivas. Nunca tuvo hijos, pero sí 24 sobrinos, a quienes amaba como si fueran propios y quienes lo consideraban un tío amoroso, respetuoso y siempre dispuesto a consentirlos. Estaba próximo a cumplir años el 29 de octubre, pero la muerte se adelantó con crueldad.

Q’hubo habló con una de sus sobrinas, quien contó que nunca se enteraron de ninguna amenaza. Aseguró que están todos consternados, sin respuestas, y recordó que cuando los homicidios ocurren en el campo suelen ser olvidados, por eso piden justicia. “Es un golpe muy duro como familia e incluso para la comunidad, esperamos que ocurra algo y que esto no quede así, una persona inigualable que dejó un vacío imposible de llenar.”, señaló.

El clamor de la familia

Una sobrina escribió en redes sociales:

“Hoy levanto mi voz para exigir justicia por mi tío, un hombre bueno, trabajador y siempre dispuesto a tender la mano a quien lo necesitara. Su recuerdo permanece en cada sonrisa que regaló, en su espíritu colaborador y en la alegría que transmitía a todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo.

No es justo que alguien tan noble y amable ya no esté con nosotros, sin que haya verdad ni respuestas claras. Pido respeto, pido verdad y pido justicia, porque su vida merece ser honrada y su memoria no puede quedar en el olvido. Alcaldía Municipal Quinchía, Risaralda, Cerro Batero, por favor generemos presión para que haya una verdad. Batero siempre permanecerá unido y ahora más”.

Cifra

6 homicidios se han registrado en Quinchía este 2025. El año pasado, en todo el 2024, solo hubo uno. Eso significa que en este municipio los asesinatos se han disparado en un 500 %.

Dato

Jhon Fredy nunca pisó un juzgado, nunca fue señalado de nada y tampoco tenía líos con la Policía. Sus allegados coinciden en que era un campesino trabajador, calmado y generoso.

El levantamiento

Hasta la vivienda llegó la unidad de criminalística de la Sijín, quienes realizaron la inspección técnica y el traslado del cuerpo a Medicina Legal, donde médicos forenses hicieron la necropsia correspondiente y finalmente entregaron el cuerpo a sus seres queridos para darle su último adiós.

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