Una mujer de 42 años de edad fue hallada muerta en la habitación de un hotel en el centro de la ciudad; la occisa fue identificada como Shagy Dufay Hoyos Murillo. Hoy sus familiares se cuestionan sobre los motivos que la llevaron a tomar la fatal decisión.
El hallazgo del cuerpo sin vida se registró a las 3:00 de la tarde del pasado miércoles, en la carrera 9a. con calle 17 cuando una de las empleadas del alojamiento pasó revista por los cuartos y al llegar a la habitación de la mujer se percató que estaba con seguro, que no había salido en todo el día y tocó a la puerta, luego decidió abrir con el duplicado y se encontró con Shagy acostada en la cama y a su lado un arma de fuego por lo que de inmediato dio aviso a las autoridades policiales.
Los empleados del hotel le manifestaron a las autoridades judiciales que durante la noche anterior y el día no escucharon nada, así mismo que la mujer no ingresó con nadie a la habitación y se registró sola.
Dufay había llegado el lunes 8 de julio al hotel, el día martes la vieron entrar y salir durante todo el día y la observaron por última vez en horas de la noche y no manifestó ninguna actitud de tristeza, o preocupación, así mismo no escucharon ningún ruido en el cuarto; solo hasta la tarde del miércoles descubrieron el cuerpo.
La llamada
Edwin Murillo uno de los hermanos de Shagy, dijo que conoció la noticia de la muerte de su hermana por un amigo de ella que lo llamó a decirle lo que había pasado, pues le había suministrado los datos personales para que se comunicara en caso de que le llegara a pasar algo y así fue, lo llamó en la mañana de ayer.
“Ella hace cuatro años decidió coger rumbo, buscar mejores oportunidades laborales, estuvo en Ecuador, Perú y Chile, hace dos años no hablaba con ella, no sabíamos que había llegado hace ocho días a Colombia y menos que iba a suceder esto, mi hermana siempre fue una excelente madre, una gran mujer, muy alegre, amable, trabajadora”, dijo su hermano.
Shagy Dufay era oriunda del municipio de La Celia, tenía un hijo mayor de edad, tenía 10 hermanos -7 mujeres y tres hombres- y trabajó en Pereira como vendedora de tintos y en las panaderías.



