Daniel Alberto Duque Soto apareció sin vida en un establecimiento para encuentros románticos. La noticia del fallecimiento de Daniel, llegó este lunes a las siete de la noche. Cuando en la vivienda donde convivía con su abuela María Yolanda Grajales y su tío más cercano Henrry Grajales, sonó el teléfono para contarles el triste suceso, que al parecer había ocurrido ese mismo día en la mañana.
El muchacho de 25 años había perdido a sus padres desde niño. Primero se fue Blanca Rocío Soto, después su progenitor José Ramiro Duque. Sin embargo, desde siempre pudo contar con el apoyo y amor incondicional de sus tíos y su abuelita.
Henrry cuenta que siempre lo vió como su hijo y en casa todos lo aconsejaban para que saliera adelante. “El estaba trabajando juicioso en una obra con mi hermano Iván Darío en EL Boquerón, nos duele mucho lo que pasó, porque lo quisimos mucho”, indicó el caballero de aspecto acongojado.

En el lugar donde estaba Henrry, había una carta que indicaba que quería reencontrarse con su papá y su mamá.
Los amigos más cercanos tampoco salen del asombro al ver como el jóven que se dedicaba a la construcción, ya no estará más entre ellos, donde será recordado por ser echado para adelante, buen trabajador, alegre y hogareño.
“Esto es algo que uno no sabe cómo tomar y uno piensa si de pronto pudo haber hecho algo para evitarlo, porque siempre quisimos lo mejor para él, le habíamos dicho viva aquí, mi madre incluso le empacaba las comidas para el trabajo, siempre con el único deseo de que lograra sus sueños” puntualizó el tío de la casa.
Sus primitos lo llevarán en el corazón y aparecerá en las conversaciones como aquel familiar callado, serio, que nunca se metió con nadie. El occiso tenía novia a quien se le vió muy afectada por lo acontecido, según el relato de los allegados.



