Canciller colombiano pide acciones coordinadas a Venezuela para frenar tránsito de guerrilleros

El ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Luis Gilberto Murillo, aprovechó su participación en el Consejo de Seguridad de la ONU este miércoles para referirse a la crítica situación de orden público en el Catatumbo, tras la ofensiva del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra los disidentes de las Farc. Murillo, quien presentó los avances en la implementación del Acuerdo de Paz, también lanzó un llamado a Venezuela para que refuerce el control fronterizo y evite el paso de guerrilleros hacia territorio colombiano.

“El objetivo es claro: garantizar la tranquilidad de las comunidades en la frontera. Es crucial que se evite el tránsito de integrantes del ELN entre los dos países”, declaró el canciller, quien dejará su cargo el próximo 1 de febrero en manos de Laura Sarabia, actual directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre).

Murillo subrayó que, aunque se han implementado medidas diplomáticas, la situación en el Catatumbo sigue siendo alarmante. Según datos de la Defensoría del Pueblo, los enfrentamientos han desplazado a más de 36,000 personas, una cifra significativamente mayor a la reportada por el Ministerio de Defensa. Los combates entre el ELN y las disidencias del frente 33, liderado por alias Andrey, han agravado una crisis humanitaria que ya era preocupante.

De acuerdo con reportes del Ejército colombiano, al menos 80 guerrilleros del ELN, incluyendo menores de edad, habrían cruzado la frontera desde Venezuela hacia el Catatumbo. Los insurgentes, provenientes de los estados de Zulia y Táchira, habrían recibido apoyo logístico del frente Efraín Pabón, que libra sangrientos combates con las disidencias de las Farc. Alias Socito, identificado como un excombatiente con más de 20 años de experiencia, estaría liderando las operaciones del ELN en la región.

Los informes también revelan que los guerrilleros habrían recibido entrenamiento en manejo de explosivos y armas en suelo venezolano antes de su incursión en Colombia. Este movimiento, según el canciller Murillo, pone en evidencia la necesidad de una mayor coordinación entre ambos gobiernos para controlar los pasos fronterizos ilegales y prevenir que el territorio venezolano sea usado como plataforma para operaciones insurgentes.

El canciller señaló que, pese a las tensiones históricas entre Colombia y Venezuela, el diálogo diplomático sigue siendo un instrumento clave para abordar esta problemática. “De ninguna manera sería conveniente cerrar puentes. Necesitamos control, no aislamiento, para evitar que grupos armados utilicen la frontera como zona de tránsito y desestabilización”, añadió Murillo, quien dejó entrever que ha mantenido conversaciones con su homólogo venezolano, Yván Gil.

La situación en el Catatumbo plantea desafíos que van más allá del ámbito militar. La creciente ola de desplazamientos, sumada a los enfrentamientos entre grupos armados, ha generado una crisis humanitaria que exige acciones urgentes y coordinadas. Mientras tanto, el relevo en la Cancillería colombiana será crucial para dar continuidad a los esfuerzos diplomáticos que buscan mitigar esta problemática fronteriza.

Con los ojos de la comunidad internacional puestos en la región, el Catatumbo se erige como un símbolo de los retos pendientes en el camino hacia una paz duradera en Colombia.

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