En apenas tres meses de 2025, Colombia ha sido escenario de una alarmante ola de violencia de género. Entre el 1 de enero y el 2 de abril, se han registrado 123 feminicidios y 79 tentativas de homicidio contra mujeres, según cifras del Observatorio de Feminicidios Colombia. Las estadísticas son una evidencia clara y dolorosa de que ser mujer en Colombia sigue siendo un riesgo.
La Defensoría del Pueblo, en un pronunciamiento reciente, ha hecho un llamado urgente a las autoridades para que refuercen las medidas de prevención, protección y acceso a la justicia para mujeres, niñas, adolescentes y personas con orientación sexual, identidad y expresión de género diversas (OSIEGD) y población LGBTI. “La violencia basada en género (VBG) requiere acciones inmediatas y políticas efectivas”, sostuvo la entidad.
Los datos son desgarradores. Además de los feminicidios, la Fiscalía General de la Nación reporta 19 asesinatos de personas OSIEGD y LGBTI, entre ellos 12 transfeminicidios, un indicador preocupante del nivel de crímenes de odio que persisten en el país. Los departamentos con mayor número de feminicidios son Antioquia, Atlántico, Bogotá y Valle del Cauca, zonas donde la violencia machista continúa arraigada.
Pero la violencia no se detiene ahí. En lo corrido del año, 5.307 mujeres han sido víctimas de violencia intrafamiliar, siendo las mayores de 18 años las más afectadas, con 3.669 casos. Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca y Boyacá concentran el mayor número de denuncias.
Los delitos sexuales también muestran un panorama sombrío: 3.804 mujeres han sido víctimas, de las cuales 2.011 son niñas y adolescentes. Dentro de la población OSIEGD y LBT (lesbianas, bisexuales y trans), se han reportado 104 casos. Además, 59 mujeres fueron víctimas de explotación sexual, y 46 de ellas eran menores de edad.
En cuanto a la trata de personas, 22 mujeres han sido reportadas como víctimas, afectando tanto a adultas como a menores de edad. Bogotá, Antioquia y Norte de Santander son las regiones con mayor número de casos.
Desde la Defensoría se insiste en que la violencia de género no puede seguir cobrando vidas ni truncando futuros. La institución continuará vigilante y exige a las entidades competentes no solo atender los casos, sino atacar de raíz las causas estructurales de la violencia patriarcal y discriminatoria que impera en muchas regiones del país.
“Colombia necesita políticas públicas integrales, con enfoque de género y derechos humanos, que prioricen la vida y seguridad de las mujeres y personas diversas”, concluyó la Defensoría.



