En un importante paso hacia la pacificación del convulsionado Catatumbo, 104 disidentes de las FARC, entre ellos 20 menores de edad, se desmovilizaron en los últimos días, según informó el Ejército Nacional. La mayoría de los desmovilizados, 65 en total, se entregaron en la noche del 24 de enero, en una operación denominada Éxodo, que busca debilitar a las estructuras armadas ilegales en la región.
Los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC han dejado un saldo alarmante: más de 40 mil desplazados y entre 60 y 80 muertos en las últimas semanas, según la Defensoría del Pueblo y la Gobernación de Norte de Santander. Además, unas 12.520 personas permanecen confinadas en sus hogares debido a la violencia, mientras que 573 han sido evacuadas por su seguridad.
En rueda de prensa, las Fuerzas Militares destacaron que los desmovilizados hacían parte del GAOR 33 del Bloque Magdalena Medio y que el sometimiento se logró en zona rural del municipio de Tibú. Entre los entregados había colombianos y venezolanos, incluyendo a 20 menores de edad entre los 14 y 17 años, cuyos derechos fueron restablecidos, según aseguraron las autoridades.
Durante la operación, las tropas incautaron un arsenal significativo: 55 armas largas, 2 ametralladoras, 1 fusil de francotirador, 25 pistolas, 80 granadas de mortero, una tonelada de explosivos, 300 minas antipersonales y más de 20.000 municiones. Este golpe afecta directamente la capacidad operativa del bloque Magdalena Medio, indicó el Ejército.
El presidente Gustavo Petro calificó esta desmovilización como “una de las mayores desde el 2016” y reiteró su llamado a los grupos armados ilegales para deponer las armas. “Si dejan las armas, garantizamos sus derechos humanos y su integración a la sociedad como constructores de vida y paz”, afirmó el mandatario.
No obstante, Petro también enfatizó en la necesidad de aumentar la ofensiva contra el ELN, que mantiene un enfrentamiento con las disidencias, agravando la crisis humanitaria en la región. “El Catatumbo necesita paz, no más terror. Estamos comprometidos a proteger a la población civil y garantizar su seguridad”, añadió.
La situación en el Catatumbo sigue siendo crítica. Además de los desplazamientos masivos, las autoridades reportaron que seis firmantes del acuerdo de paz de 2016 han sido asesinados y otros 12 están desaparecidos. A pesar de los esfuerzos del Gobierno y organismos internacionales, las comunidades rurales siguen enfrentando el aislamiento y la violencia, mientras las autoridades luchan por recuperar el control de la región.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha señalado la urgente necesidad de atención humanitaria para las más de 41 mil personas desplazadas, en su mayoría campesinos e indígenas que han sido víctimas de la guerra entre el ELN y las disidencias.
La desmovilización de 104 disidentes de las FARC representa un avance significativo en medio de la compleja situación del Catatumbo. Sin embargo, la magnitud de la crisis humanitaria y la persistencia de los enfrentamientos evidencian que el camino hacia la paz y la estabilidad en esta región del país todavía es largo y lleno de desafíos.



