Absuelven a Santiago Uribe Vélez por vinculación con Los Doce Apóstoles

Luego de casi cuatro años de investigaciones y audiencias, el caso que ha marcado la atención pública en Colombia desde sus inicios llegó a su fin el 13 de noviembre de 2024, cuando el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia emitió una sentencia que absolvió a Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez, de los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir agravado. Estos cargos estaban relacionados con su presunta participación en el grupo paramilitar ‘Los Doce Apóstoles’, que operó con fuerza en la región de Yarumal, Antioquia, durante varias décadas.

El fallo se conoció luego de un largo proceso judicial en el que la Fiscalía y la Procuraduría habían solicitado la condena de Uribe Vélez, acusándolo de ser parte activa de la organización criminal. Además, se le había señalado como responsable del homicidio de Camilo Barrientos, un conductor de bus escalera que fue asesinado en 1994 por este grupo armado. La absolución de Uribe Vélez, sin embargo, fue un revés para las entidades que habían liderado la acusación en su contra, ya que el juez determinó que las pruebas presentadas no eran suficientes para probar su vinculación con el crimen organizado.

La acusación principal contra Uribe Vélez estaba basada en el supuesto concierto para delinquir agravado y en la vinculación con el asesinato de Barrientos, cuyo crimen se habría ejecutado bajo las órdenes del acusado. No obstante, el juez resaltó que las pruebas aportadas por la Fiscalía eran ambiguas y no lograron establecer de manera clara y contundente la relación entre el acusado y el grupo paramilitar.

En su análisis, el magistrado consideró que el testimonio de Juan Carlos Meneses, mayor de la Policía, quien había afirmado que Santiago Uribe Vélez estaba involucrado en el crimen de Barrientos, no era suficiente ni confiable. La defensa del imputado argumentó que las pruebas eran inconsistentes y que, en realidad, el crimen fue perpetrado por el teniente Alexander Amaya, quien tenía una enemistad personal con la víctima. El juez determinó que Amaya fue el responsable directo de la muerte de Barrientos, descartando así cualquier implicación de Uribe Vélez en el asesinato.

La decisión ha generado una gran controversia, no solo por la absolución de una figura vinculada a uno de los momentos más oscuros de la historia reciente de Colombia, sino también por el impacto que tiene en el discurso sobre la impunidad en casos de paramilitarismo. La representación de las víctimas, que estuvo presente durante todo el proceso, ya ha anunciado que apelará la sentencia, alegando que aún existen pruebas suficientes que demuestran la culpabilidad de Santiago Uribe Vélez.

El caso ha atraído la atención del periodista Daniel Coronell, quien señaló en su intervención en La W que esta decisión judicial va en contra de las peticiones de la Fiscalía y la Procuraduría, quienes habían solicitado una condena ejemplar para Uribe Vélez. Para Coronell, la absolución de Uribe Vélez refleja la dificultad del sistema judicial colombiano para procesar a personas de alto perfil político, especialmente cuando se encuentran vinculadas a situaciones de gran trascendencia nacional como el paramilitarismo.

Este fallo, aunque definitivo en primera instancia, sigue siendo un tema candente de debate en la opinión pública, sobre todo en un contexto donde las víctimas de violencia paramilitar siguen buscando justicia. Con la apelación en curso, la historia de Santiago Uribe Vélez y su presunta vinculación con los crímenes de ‘Los Doce Apóstoles’ probablemente continuará siendo un tema relevante en la política y la justicia colombiana por un tiempo más.

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