El sector de apuestas deportivas en línea se ha consolidado como uno de los mayores motores económicos de Colombia en 2024, de acuerdo con las cifras más recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Durante el tercer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional creció un 2%, en gran parte gracias a las actividades artísticas y recreativas, que registraron un crecimiento anual del 14,1%. Este sector, liderado por los juegos de azar en línea, aportó 0,5 puntos porcentuales al PIB y fue un pilar esencial para la estabilidad económica del país.
La directora del Dane, Piedad Urdinola, destacó que los eventos deportivos internacionales, como las finales de importantes copas y las eliminatorias mundialistas, jugaron un papel crucial en el auge del sector durante el verano. “El entretenimiento, particularmente los juegos de azar en línea, junto con la agricultura, ha sido clave en el crecimiento económico de este trimestre”, afirmó. La agricultura, especialmente por el impulso del café, también registró un crecimiento significativo, mostrando la resiliencia de ambos sectores frente a las dificultades económicas globales.
Un impacto directo en la salud y el recaudo fiscal
Coljuegos, la entidad reguladora de los juegos de azar en Colombia, reveló que las ventas del sector en el segundo trimestre del año superaron los $10 billones. Este crecimiento no solo ha dinamizado la economía, sino que también ha generado un impacto positivo en el sistema de salud. Según Marco Emilio Hincapié, presidente de Coljuegos, hasta ahora las apuestas en línea han transferido más de $231.343 millones al sistema de salud, lo que representa un incremento del 20% en comparación con años anteriores. Además, el sector de apuestas en línea constituye el 47% del recaudo total del mercado de juegos de azar, seguido por los juegos localizados como bingos y casinos (33%) y otros formatos como SuperAstro y Baloto.
“La regulación efectiva y la lucha contra la ilegalidad han sido factores determinantes para el éxito de esta industria”, aseguró Hincapié. Asimismo, eventos deportivos clave como la Copa América y la Eurocopa han impulsado significativamente las apuestas en línea, fortaleciendo el desarrollo económico del país y las finanzas públicas. La expectativa es que el recaudo total del sector alcance más de $1 billón al cierre de 2024.
Un panorama amenazado por la reforma tributaria
A pesar del notable crecimiento del sector, su futuro podría verse comprometido por la reforma tributaria propuesta por el Gobierno, la cual busca incrementar los gravámenes aplicados a las apuestas deportivas. Según Coljuegos, el sector reportó ingresos de $34,5 billones en 2023, pero los márgenes reales de ganancia son reducidos, ya que las casas de apuestas deben reintegrar el 93% de los ingresos en premios.
Evert Montero, presidente de Fecoljuegos, advirtió que las proyecciones del Gobierno para recaudar $2,7 billones en impuestos para 2030 desconocen el modelo de negocio del sector. Además, señaló que un aumento en los impuestos podría fomentar la informalidad, desviando a los usuarios hacia plataformas no reguladas y reduciendo los aportes al sistema de salud. “Si se incrementan los impuestos a las ganancias ocasionales, muchos apostadores preferirán operar en la ilegalidad, lo que afectará no solo el recaudo fiscal, sino también la salud pública del país”, enfatizó.
Otra preocupación para las principales plataformas como BetPlay, Wplay.co y Codere es el riesgo de que los altos impuestos los obliguen a trasladar sus operaciones a países con regímenes fiscales más favorables, lo que supondría un duro golpe para la economía colombiana.
Un sector clave en la encrucijada
A medida que el país enfrenta retos económicos y fiscales, el sector de apuestas en línea se encuentra en un delicado equilibrio entre ser un motor de crecimiento económico y el blanco de medidas tributarias que podrían limitar su desarrollo. En un contexto donde los ingresos estatales son cada vez más cruciales, el desafío radica en encontrar una regulación que permita mantener el dinamismo del sector sin comprometer su sostenibilidad ni los aportes que genera para la salud y la economía del país.



