Producción, incautaciones y consumo alcanzan máximos históricos en 2023; ONU alerta sobre el fortalecimiento de grupos criminales y el desafío estructural para la seguridad en Colombia.
Colombia se consolida como el epicentro mundial de la producción de cocaína, según reveló este miércoles la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd) en su Informe Mundial sobre Drogas 2025, presentado en Viena. El documento advierte que el país concentra más del 67% de los cultivos de hoja de coca en el planeta y lidera la fabricación de la droga.
En 2023, la producción global de cocaína alcanzó una cifra sin precedentes: 3.708 toneladas de sustancia pura, un incremento del 34% respecto a 2022 y diez veces más que hace una década. Este auge se explica principalmente por el crecimiento de los cultivos en Colombia, que registró 253.000 hectáreas sembradas, sobre un total mundial de 376.000.
El aumento, según la Onudd, también responde a una revisión de los rendimientos por hectárea en territorio colombiano, especialmente en el suroccidente del país, donde disidencias de las Farc mantienen control territorial y operan con fuerza en el negocio del narcotráfico.
Incautaciones sin precedentes
Colombia también lideró en 2023 las incautaciones de cocaína y precursores químicos. Las autoridades decomisaron más de 845 toneladas de droga procesada: 746.285 kg de clorhidrato y 99.356 kg de pasta base. Además, se incautaron volúmenes históricos de sustancias químicas como acetona (1.3 millones de kg), ácido clorhídrico (130.316 kg), ácido sulfúrico (244.866 kg) y permanganato de potasio (120.769 kg), esenciales para la producción del estupefaciente.
La hoja de coca también mostró un repunte, con 984.366 kg decomisados, lo que sugiere tanto una mayor capacidad estatal de interdicción como un incremento en la superficie cultivada.
El informe revela una tendencia global al alza: el número de consumidores de cocaína pasó de 17 a 25 millones en la última década, y las incautaciones mundiales también rompieron récords, alcanzando las 2.275 toneladas en 2023.
Narcotráfico y control territorial
La Onudd advierte que el narcotráfico en Colombia no opera de manera aislada, sino que está vinculado a estructuras criminales que ejercen control social y territorial. En este sentido, el informe señala a las Farc-EP, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y otros grupos similares como organizaciones que combinan actividades legales e ilegales para consolidar su dominio local.
Estas estructuras —señala el organismo— establecen códigos de conducta, jerarquías internas, y hasta “sistemas tributarios” sobre economías legales e ilegales en sus zonas de influencia. El narcotráfico, en muchos casos, financia actividades insurgentes, procesos de cooptación institucional y dinámicas violentas de gobernanza paralela.
Políticas en entredicho
El informe también cuestiona la efectividad de las estrategias centradas en la eliminación de líderes criminales. Aunque algunas capturas han reducido temporalmente los ataques armados, no han logrado debilitar la capacidad operativa de estos grupos.
“La desarticulación de las cúpulas no ha significado una disminución sostenida en la violencia ni en la producción de droga”, advierte la Onudd, que sugiere abordar el fenómeno desde una perspectiva estructural, integrando desarrollo rural, fortalecimiento institucional y políticas públicas más allá del enfoque represivo.
Colombia, a pesar de sus esfuerzos en erradicación e interdicción, sigue enfrentando un complejo escenario de criminalidad organizada y economías ilícitas que desafían el control del Estado. El país está, hoy más que nunca, en el centro del mapa mundial del narcotráfico.



