La mañana de este martes, 201 colombianos deportados de Estados Unidos llegaron al país en dos vuelos procedentes de San Diego, California, y El Paso, Texas. Aunque las autoridades colombianas aseguraron que los deportados se encuentran en buen estado de salud, las declaraciones de varios de ellos han puesto de manifiesto presuntos tratos inhumanos y humillaciones sufridas durante el proceso de deportación.
“CASI ME ROBAN A MI BEBÉ” Está madre cuenta los tratos crueles e inhumanos que recibieron en EE.UU muchos de los deportados le agradecen al presidente Petro por su gestión. pic.twitter.com/hzFetfdmyz
— Daniel Monroy (@DanielMonroyH) January 28, 2025
Entre las denuncias más graves, una mujer aseguró que fue despojada de sus documentos y su celular, y que durante su detención su bebé sufrió desnutrición debido a la falta de alimentación adecuada. “Duré ocho días allá, los tratos eran horribles. No se vayan porque los están deportando a todos, hay gente desaparecida”, afirmó la mujer visiblemente afectada.
José Montaña, otro de los deportados, relató que se les negó cualquier tipo de derecho y que fueron obligados a firmar documentos sin explicación alguna. “Vi a varios menores de edad que tuvieron que presenciar a sus madres encadenadas, tratadas como si fueran delincuentes, cuando solo buscaban un futuro mejor para sus familias”, denunció.
Por su parte, Andrés B., otro colombiano deportado, narró que permaneció detenido desde el momento en que fue capturado por las autoridades migratorias. Aunque reconoció que durante el vuelo de regreso les proporcionaron comida y elementos de aseo, calificó el trato recibido en Estados Unidos como “encierro y negación de oportunidades”. “Yo solo quería pedir asilo porque huía de la violencia, pero me lo negaron”, agregó.
El canciller de Colombia, Luis Gilberto Murillo, explicó que ninguno de los deportados tiene antecedentes judiciales en Estados Unidos ni en Colombia, y que su deportación se debe exclusivamente a su situación migratoria irregular. En el primer vuelo llegaron 62 hombres, 32 mujeres y 16 niños, incluyendo dos mujeres embarazadas. En el segundo vuelo arribaron 46 hombres, 45 mujeres y 5 menores de edad.
Murillo destacó que funcionarios consulares estuvieron presentes para garantizar la asistencia técnica, médica y alimentaria de los deportados antes de su partida. Sin embargo, reconoció la necesidad de crear un protocolo de apoyo integral para quienes regresan al país en estas circunstancias, un plan que, según anunció, será presentado próximamente por el presidente Gustavo Petro.
Este operativo de deportación se da en medio de tensiones entre Colombia y Estados Unidos, luego de que el presidente Petro desautorizara el ingreso de aviones estadounidenses con migrantes colombianos debido a los “tratos inhumanos” denunciados. Este incidente llevó al cierre temporal de la sección de visas de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, lo que afectó a decenas de colombianos que tenían citas programadas. Las autoridades han confirmado que este servicio se reanudará esta semana.
Las denuncias de los deportados revelan una realidad que va más allá de los procedimientos migratorios. Las historias de familias separadas, menores que presencian situaciones traumáticas y personas en busca de asilo por motivos de violencia exponen la urgencia de revisar los protocolos de deportación y de brindar acompañamiento integral a los repatriados.
En un momento en el que la migración sigue siendo un tema crítico en la agenda internacional, las denuncias de estos 201 colombianos son un recordatorio de los desafíos humanitarios que enfrentan quienes buscan una vida mejor y de la responsabilidad compartida de los gobiernos para garantizar un trato digno, independientemente de la situación migratoria.



