La guerra en el Catatumbo entre el ELN y las disidencias de las Farc sigue dejando un devastador saldo de violencia y muerte. En medio de esta crisis, 14 combatientes del Frente 33 de las disidencias de las Farc decidieron desertar y entregarse a la Fuerza Pública en los municipios de El Tarra y Tibú, solicitando la protección de una unidad militar.
Colombia | Entrega de disidentes de las Farc Frente 33 al Ejército
Tremendo recibimiento a asesinos guerrilleros, mientras a los soldados ni un saludo.
¡Reacciones divididas en el país!
#ProcesoDePaz pic.twitter.com/TS5bWtmgim— Javier Oliver CT (@javieroliver_ct) January 21, 2025
La situación en esta región del país es alarmante. Durante cinco días de intensas confrontaciones armadas, el número de muertos ha ascendido a 100 personas. Videos obtenidos por algunos medios del país muestran escenas desgarradoras, como volquetas cargadas de cadáveres. Las morgues locales han colapsado, lo que ha llevado a las autoridades a utilizar contenedores frigoríficos para almacenar los cuerpos.
Según informó el Ejército, los combatientes que se entregaron portaban abundante material de guerra, equipos de comunicación y otros elementos de intendencia. Todo el material fue puesto a disposición de las autoridades competentes para continuar con las investigaciones y el debido proceso. Entre los desertores se encontraba un menor de edad que había sido reclutado por las disidencias, quien ahora se encuentra bajo resguardo estatal.
De acuerdo con los desertores, pertenecían al Frente 33 de las disidencias, estructura comandada por alias Calarcá, quien mantiene diálogos con el gobierno del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, en el Catatumbo, el ELN parece haber consolidado una ventaja militar, movilizando refuerzos desde Arauca y desplegando hasta 4.000 hombres en la zona, según estimaciones de la Fundación Paz y Reconciliación.
El conflicto ha generado una grave crisis humanitaria. El gobierno nacional se vio obligado a decretar la conmoción interior ante el desplazamiento de más de 20.000 personas, quienes han huido de sus hogares para salvar sus vidas. Las comunidades afectadas enfrentan la falta de alimentos, refugio y atención médica en medio del caos.
La situación en el Catatumbo refleja la fragilidad del proceso de paz y la complejidad de los conflictos armados en el país. Mientras tanto, las familias desplazadas y los sobrevivientes de esta tragedia claman por una solución definitiva que ponga fin al derramamiento de sangre.



