En medio de un ambiente cargado de dolor y solemnidad, un gesto sencillo y silencioso conmovió a todos los presentes en la misa exequial de Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato presidencial asesinado el pasado 11 de agosto. Durante la ceremonia en la Catedral Primada de Bogotá, su hijo se acercó al féretro cubierto con la bandera de Colombia y, con manos pequeñas y corazón grande, depositó una flor sobre él.
El instante fue seguido en vivo por miles de colombianos que acompañaron virtualmente la despedida del dirigente político. La imagen del niño frente al ataúd de su padre se convirtió en uno de los símbolos más conmovedores de la jornada de homenajes.
Un adiós con honores y palabras que quedarán en la memoria
Los actos de despedida comenzaron en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, donde se le rindieron honores oficiales. Allí, el presidente del Congreso, Lidio García Turbay, y el de la Cámara de Representantes, Julián López, pronunciaron discursos en honor a su trayectoria. También se leyó una carta enviada por el expresidente Álvaro Uribe, y se escuchó la sentida intervención de su padre, Miguel Uribe Londoño, quien lo llamó su “guía y maestro” y pidió que su “luz siga iluminando el camino de los colombianos”.
Posteriormente, el féretro fue trasladado por integrantes del Batallón Guardia Presidencial hasta la Catedral Primada. Frente al altar, y mientras el cardenal Luis José Rueda presidía la homilía, se produjo el instante que marcó el corazón de los asistentes: el hijo de Uribe, con pasos tímidos, dejó su flor sobre el ataúd como un último gesto de amor y despedida.
El recuerdo de un amor incondicional
María Claudia Tarazona, esposa del senador, dedicó un emotivo discurso en el que recordó el amor apasionado que Miguel sentía por su familia. “Un amor tan grande e intenso que me alcanza para el resto de mi vida”, dijo, antes de destacar que su esposo estaba “enloquecido de amor por su hijo, quien con seguridad tiene en cada una de sus células grabado el amor desbordante que sentía por él”.
También recordó la entrega de Uribe hacia María, Emilia e Isabela, a quienes “acogió como sus hijas y amó como un padre hasta el último día de su vida”. Para Tarazona, el asesinato del político es una herida que duele no solo a su familia, sino a todo el país. “Es un golpe terrible para Colombia. Su lucha y su legado deben trascender más allá de su vida. Debemos lograr construir un país unido, a través del amor, la esperanza y la fe. Eso es, sin duda, lo que Miguel hubiera querido”.
Un legado que trasciende la tragedia
En el cierre de su mensaje, la viuda agradeció los años de felicidad y amor compartidos: “Esposo mío, mi vida entera, amor lindo, gracias por tu vida, por tu amor y por tu sacrificio por Colombia. Te amaré por el resto de mi vida”.
La imagen del hijo de Miguel Uribe acercándose al féretro con una flor se suma a las tantas que quedarán en la memoria colectiva de un país que hoy llora la partida de un líder joven, pero que también escucha el llamado de su familia a mantener viva la esperanza y a honrar su legado con unidad y paz.



