Bogotá está de luto tras el hallazgo del cuerpo sin vida de la médica veterinaria Paula Daniela Aguilar Álvarez, quien había sido reportada como desaparecida desde el pasado 15 de febrero. La joven de 30 años fue vista por última vez en la localidad de Suba, cerca del centro comercial Subazar, cuando se dirigía a una academia de belleza para continuar con un curso que estaba realizando.
Desaparición y búsqueda
El día de su desaparición, Aguilar vestía una sudadera azul cielo. Según relataron sus familiares a medios de comunicación, su padre la había llevado hasta la academia de belleza en la mañana del sábado 15 de febrero. Sin embargo, tras las 9:30 a. m., no se tuvo más información sobre su paradero. Sus allegados intentaron comunicarse con ella, pero su teléfono permanecía apagado.
Ante su desaparición, la familia de la joven veterinaria inició una búsqueda intensa con el apoyo de las autoridades. Se presentaron denuncias ante la Fiscalía y el Gaula, además de realizar consultas en Medicina Legal. Durante cinco días, la incertidumbre y la angustia marcaron la vida de sus seres queridos.
Hallazgo y pedido de justicia
Finalmente, el jueves 21 de febrero se conoció la trágica noticia: el cuerpo de Paula Daniela Aguilar Álvarez fue hallado sin vida. Aunque la familia no ha revelado detalles sobre el lugar ni las circunstancias del hallazgo, han sido enfáticos en desmentir informaciones falsas que han circulado en redes sociales. Según sus declaraciones, su muerte no estuvo relacionada con un secuestro ni con su profesión.
“Esperamos que este tipo de situaciones y dolor jamás lo pase otra familia”, expresó un familiar en declaraciones a Noticias Caracol, mientras exigen justicia y una investigación exhaustiva sobre lo ocurrido. Actualmente, la Seccional de Investigación Judicial (Sijín) está a cargo del caso.
Exigencia de mayor seguridad
El trágico desenlace de Daniela Aguilar ha generado preocupación y consternación en la comunidad. Sus familiares han hecho un llamado a las autoridades para que se refuercen los controles y la vigilancia, especialmente en hoteles y otros establecimientos donde podrían ocurrir situaciones de riesgo.
Mientras avanza la investigación, amigos y familiares de la veterinaria la recuerdan como una persona dedicada y amorosa, cuya partida deja un vacío irreparable. La sociedad bogotana espera respuestas y acciones concretas para evitar que más personas pasen por el mismo dolor.



