Leidy Reyes, propietaria de la vivienda que arrendó a la familia de Brayan Campo, ha vivido días de angustia y desesperación desde que su propiedad fue atacada por la comunidad enardecida tras el descubrimiento del asesinato de Sofía Delgado. Campo, comerciante del barrio La Victoria, en Villagorgona, confesó haber asesinado a la niña de 9 años, lo que desencadenó una ola de rabia en la región. Desde el hallazgo del cuerpo de Sofía en un cañaduzal, la casa que Campo alquilaba junto a su esposa e hija ha sido blanco de actos vandálicos, dejando a la dueña en una pesadilla que parece no tener fin. 
Reyes, en medio de la conmoción y el dolor de la comunidad, ha intentado una y otra vez calmar los ánimos. En una entrevista con Canal 2, la propietaria contó cómo alquiló la vivienda hace tan solo tres meses a una familia que parecía ser normal. “Ellos se presentaron como una pareja con una bebé. Todo estaba en orden, los papeles, los pagos. Jamás imaginé que algo así podría suceder”, comentó con voz temblorosa.
Sin embargo, la comunidad no ha distinguido entre el perpetrador y la propietaria inocente. Las imágenes de la casa, ahora casi en ruinas, reflejan la furia y el dolor de los habitantes del barrio La Victoria. Ventanas destrozadas, paredes grafiteadas y muebles arrojados en el patio son solo algunas de las escenas que describen el calvario que vive Leidy Reyes. “He tratado de explicarles que yo no sabía nada, que simplemente arrendé la casa. Pero la rabia de la gente es demasiada”, afirmó.
En su desesperación, Reyes ha hecho un llamado a las autoridades para que intervengan y frenen los ataques. “No puedo vivir tranquila, ni siquiera en mi propia casa. Necesito que las autoridades hagan algo, porque temo por mi vida y la de mi familia”, dijo con preocupación. Aunque ha interpuesto denuncias formales, el miedo persiste.
Este caso ha conmocionado a toda la región del Valle del Cauca, y mientras la justicia avanza en el proceso contra Brayan Campo, Leidy Reyes sigue pidiendo a la comunidad que no descarguen su dolor sobre su hogar. “Yo también lamento profundamente lo que le pasó a Sofía, pero destruir mi casa no va a devolverle la vida”, expresó Reyes, con la esperanza de que la paz regrese al barrio y que su propiedad pueda ser restaurada, aunque el daño emocional que ha sufrido quizás sea irreparable.



