China expresó este jueves su rechazo al patrullaje de buques de guerra estadounidenses en aguas cercanas a Venezuela, al considerar que la maniobra representa una amenaza para la paz regional y una violación a la soberanía de los países latinoamericanos.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, aseguró en rueda de prensa que Pekín “se opone a cualquier acción que viole los propósitos y principios de la Carta de la ONU o infrinja la soberanía y seguridad de otros países”. Añadió que su país rechaza “el uso o la amenaza de la fuerza en las relaciones internacionales” y cualquier intento de potencias externas de “interferir en los asuntos internos de Venezuela bajo cualquier pretexto”.
El pronunciamiento llega en medio de una creciente tensión en el Caribe, tras el despliegue de tres buques de guerra estadounidenses con 4.000 soldados, justificado por Washington como parte de su estrategia contra el narcotráfico. La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, reiteró que el gobierno de Donald Trump considera a Nicolás Maduro como “un líder ilegítimo” y lo calificó de “cabeza de un cartel del narcotráfico”.
La respuesta de Caracas no se hizo esperar. Durante la reciente cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el presidente Maduro llamó a la unidad regional frente a lo que denominó “amenazas imperiales” de Estados Unidos. “Es tiempo de la unión para consolidar a América Latina y el Caribe como territorio de paz”, declaró el mandatario.
En el encuentro, los líderes de los países miembros del ALBA —entre ellos Cuba, Bolivia y Nicaragua— acusaron a Washington de intentar imponer “políticas injerencistas e ilegales” en la región.
Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro advirtió que una eventual invasión estadounidense a Venezuela tendría consecuencias devastadoras. “Convertiría a Venezuela en otra Siria y arrastraría a Colombia a un conflicto”, señaló. Según el mandatario, tal escenario favorecería a los narcotraficantes en la frontera común y agravaría la crisis regional.
La tensión diplomática crece mientras se cruzan advertencias y llamados a la unión, en un tablero geopolítico donde Venezuela recibe el respaldo de China y sus aliados latinoamericanos, y Estados Unidos insiste en presionar al gobierno de Maduro bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico.



