A una semana del trágico colapso de la discoteca Jet Set, que dejó un saldo devastador de 231 muertos, las piezas comienzan a moverse en el ámbito judicial. El dueño del icónico centro nocturno de la capital dominicana se puso este martes a “entera disposición” de las autoridades, tras ser acusado de homicidio involuntario junto con otros responsables del establecimiento.
En un comunicado dirigido a la fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, Antonio Espaillat, gerente de la empresa propietaria del local, expresó su compromiso de colaborar “con el más alto sentido de respeto institucional y humano” en el proceso legal que se avecina. “Reiteramos nuestra apertura a colaborar con todas las autoridades competentes”, dice el documento, en un intento por mitigar las crecientes presiones públicas y judiciales.
Una tragedia anunciada
El colapso del techo ocurrió en la madrugada del pasado 8 de abril durante un multitudinario concierto del legendario merenguero Rubby Pérez, quien falleció en el lugar. La estructura cedió bajo el peso de pesadas unidades de aire acondicionado y plantas eléctricas instaladas en el techo, según revelaron expertos estructurales que investigan el caso.
El informe preliminar apunta a una sobrecarga estructural combinada con graves fallas de fiscalización por parte de las autoridades municipales y estatales. “La tragedia no solo es atribuible a los propietarios y administradores de la discoteca Jet Set, sino también a instituciones del Estado dominicano y a la Alcaldía del Distrito Nacional”, sostuvo la familia de Virgilio Cruz, una de las víctimas, en un documento legal.
Los dolientes exigen que se procese penalmente no solo a los dueños del establecimiento, sino también a funcionarios por “falta de supervisión y autorización irresponsable”.
¿Justicia o impunidad?
El presidente Luis Abinader reconoció el lunes la gravedad del hecho y aseguró que se hará justicia. “Tiene que hacerse justicia como tiene que hacerse justicia”, expresó tajante. Sin embargo, también admitió que no existe una ley que obligue a revisar periódicamente los edificios privados, dejando un vacío legal que, según él, ya está siendo abordado por el Ministerio de Vivienda.
La estructura del Jet Set ya había sido señalada como riesgosa en 2023, cuando un rayo impactó su planta eléctrica y generó un incendio. Aunque los bomberos descartaron entonces daños estructurales, hoy las preguntas sobre la solidez del edificio y la negligencia en su mantenimiento son más intensas que nunca.
El “héroe” que nunca fue
En un giro insólito, las autoridades dominicanas arrestaron a Rafael Rosario Mota, alias “Foster”, quien se presentó en varios medios como el “héroe” de la tragedia, asegurando haber rescatado a 12 personas y a una presentadora de televisión. Según la Policía Nacional, todo fue mentira.
“Foster” fue detenido tras salir de otra entrevista pagada en la que repetía su falsa hazaña. De acuerdo con la investigación, nunca estuvo en la discoteca y la herida que mostraba en su mano izquierda no fue producto del colapso, sino de un disparo accidental con un arma de fogueo mientras trabajaba como seguridad privada. Además, fue acusado de difamar a los rescatistas, a quienes acusó de actuar con favoritismo.
Balance de víctimas y sobrevivientes
Hasta el momento, 221 de los fallecidos fueron encontrados entre los escombros, mientras que otros 10 murieron en centros médicos. Las autoridades informaron este martes que una de las sobrevivientes fue dada de alta y que otros dos pacientes que permanecían con pronóstico reservado han mostrado mejoría.
Conclusión
El caso Jet Set se ha convertido en un símbolo del deterioro institucional y la fragilidad de las estructuras privadas en República Dominicana. Con la opinión pública clamando por justicia y el gobierno reconociendo su parte de responsabilidad, las próximas semanas serán clave para determinar si esta tragedia marcará un verdadero punto de inflexión en la seguridad de los espacios públicos o si será, una vez más, otra historia trágica condenada al olvido.



