El conflicto entre Israel e Irán alcanzó un nuevo punto crítico tras una devastadora ofensiva aérea israelí que ha dejado al menos 224 muertos y más de 1.200 personas heridas en territorio iraní, según confirmó el portavoz del Ministerio de Salud de Irán, Hossein Kermanpour.
Los bombardeos, que comenzaron en la madrugada del viernes y se han prolongado durante el fin de semana, han afectado instalaciones nucleares clave, sedes ministeriales y zonas residenciales en Teherán. En total, 1.481 personas han sido hospitalizadas, de las cuales 224 han perdido la vida, según cifras difundidas por Kermanpour a través de un mensaje en la red social X (antes Twitter).
Entre los blancos alcanzados se encuentran la sede del Ministerio de Exteriores, el Comando de la Policía de la capital y varias instalaciones del sector energético. La agencia estatal IRNA también reportó la explosión de cinco coches bomba en diferentes puntos de Teherán, aumentando el clima de caos y tensión en la ciudad.
La ofensiva israelí también ha cobrado la vida de miembros de alto rango del aparato militar iraní y científicos que lideraban los programas de enriquecimiento de uranio. Se trata del mayor ataque sobre territorio iraní en lo que va del año y uno de los más letales desde el inicio de las tensiones bilaterales.
Respuesta iraní y capturas de supuestos espías
En respuesta, Irán ha lanzado ocho oleadas de ataques sobre territorio israelí, dejando al menos 13 muertos. Según medios estatales iraníes, las fuerzas de seguridad han intensificado sus operaciones internas ante posibles actos de sabotaje.
La Policía de Irán anunció este lunes la captura de dos presuntos agentes del servicio de inteligencia israelí, Mosad, en Fashafuyeh, al sur de Teherán. En el operativo se incautaron 200 kilogramos de explosivos, lanzadores y equipamiento para drones. Otros dos presuntos espías fueron arrestados en Savjbolagh, al noroeste de la capital, con materiales para la fabricación de bombas.
Las autoridades iraníes aseguran que estas detenciones forman parte de un plan mayor para desactivar células infiltradas que estarían ejecutando operaciones encubiertas desde dentro del país.
Tensión máxima en la región
La comunidad internacional observa con creciente preocupación la escalada del conflicto, que ya ha cobrado cientos de vidas y amenaza con desatar una guerra a gran escala en Oriente Medio. A pesar de los llamados al cese al fuego por parte de algunas potencias mundiales, ni Israel ni Irán han mostrado señales claras de desescalada.
Por ahora, el conflicto sigue abierto, y con cada día que pasa, la posibilidad de una confrontación regional de mayores proporciones se vuelve más inminente.



