Israel acusa a Hezbolá de tener bases en Latinoamérica

La embajadora de Israel en Costa Rica, Mijal Gur Aryeh, ha encendido alarmas con declaraciones contundentes que sitúan a grupos terroristas como Hezbolá e Irán operando en países de América Latina, específicamente en Bolivia, Venezuela y Nicaragua. Durante una conferencia virtual con medios nicaragüenses, la diplomática afirmó que la Inteligencia israelí ha detectado bases de estos grupos en la región, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad en estos países.

Gur Aryeh subrayó que Israel ha colaborado con varios gobiernos latinoamericanos para interceptar actividades terroristas en países como Brasil, Argentina y Colombia. Sin embargo, el foco de sus declaraciones recayó sobre la influencia de Hezbolá en Venezuela y Bolivia, y la relación cada vez más cercana entre Irán y Nicaragua bajo el gobierno de Daniel Ortega.

La embajadora fue cautelosa en brindar detalles sobre las operaciones específicas de estos grupos, pero enfatizó que Israel mantiene una vigilancia constante sobre la región. Gur Aryeh señaló que en los años 90 ya se había comprobado la intervención iraní en el atentado de la AMIA en Argentina, por lo que el monitoreo sigue siendo crucial para prevenir futuros ataques. Humo en el lugar de un ataque aéreo israelí contra la localidad de Kfar Rumman, en el sur del Líbano.

Las acusaciones no tardaron en generar respuestas. Desde Managua, el gobierno nicaragüense rechazó enérgicamente las declaraciones de Israel, tildándolas de infundadas y acusando a las autoridades israelíes de desviar la atención de lo que consideran un “genocidio” en los territorios palestinos ocupados. La vicepresidenta Rosario Murillo fue enfática al señalar que Nicaragua ha roto relaciones con Israel en protesta por las acciones israelíes en Gaza.

El cruce de acusaciones ha tensado aún más las relaciones diplomáticas en una región donde los vínculos entre crimen organizado y terrorismo, tal como los describió Gur Aryeh, no solo son un problema de seguridad local, sino también de implicaciones globales. La controversia, además, resalta la creciente presencia de actores externos en la política latinoamericana, generando interrogantes sobre la estabilidad y las alianzas en esta zona geopolítica clave.

En medio de este complejo entramado, Israel advierte a sus ciudadanos sobre los riesgos de permanecer en Nicaragua, mientras el régimen de Ortega se aferra a su alianza con Irán, considerado por Israel como el principal promotor del terrorismo a nivel mundial. Esta situación plantea nuevos desafíos para la región y deja abierta la pregunta: ¿cómo evolucionarán estas tensiones en el futuro cercano?

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