La guerra entre Israel e Irán escaló drásticamente en las últimas horas. El Ejército israelí confirmó este miércoles 18 de junio una ofensiva aérea de gran magnitud en territorio iraní, que incluyó el ataque a más de 40 objetivos militares y la destrucción de cinco helicópteros de combate iraníes. La operación fue ejecutada por al menos 25 aviones de combate, según un comunicado oficial difundido por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
La ofensiva, que se concentró en la región occidental de Irán, específicamente en la provincia de Kermanshah, tuvo como uno de sus blancos principales un lanzamisiles modelo Emad, el cual, de acuerdo con información de inteligencia israelí, estaba cargado y listo para ser utilizado.
Durante la mañana, las fuerzas aéreas israelíes detectaron cinco helicópteros de ataque AH-1 que, según su versión, tenían como misión interceptar aeronaves israelíes. Todos fueron derribados mientras se encontraban estacionados en una base militar.
Un conflicto que deja cientos de muertos
Los ataques israelíes se dan en respuesta a una ola de ofensivas lanzadas desde Teherán desde el pasado viernes 13 de junio, fecha en la que se desató el conflicto de forma abierta. En estos cinco días de hostilidades, Irán ha disparado más de 400 misiles balísticos y cientos de drones contra diferentes puntos del territorio israelí.
Según el último balance del gobierno israelí, al menos 24 personas han muerto en su territorio como consecuencia de los ataques iraníes, mientras que más de 800 han resultado heridas. Ocho de ellas se encuentran en estado grave, y otras 41 presentan lesiones de mediana gravedad. Las demás víctimas han sido tratadas por heridas leves, entre ellas cortes, contusiones y crisis de ansiedad.
El saldo en Irán es aún más devastador: al menos 224 personas han muerto y más de un millar han resultado heridas, de acuerdo con cifras proporcionadas por las autoridades iraníes, que acusan a Israel de lanzar “una agresión masiva y desproporcionada”.
Tensión internacional en aumento
La comunidad internacional observa con creciente preocupación el curso de los acontecimientos en Medio Oriente. Diversas capitales han pedido un cese inmediato de hostilidades y la apertura de canales diplomáticos. No obstante, ninguna de las partes ha mostrado intención de desescalar.
Este enfrentamiento directo entre Israel e Irán marca un punto de inflexión en una rivalidad histórica, que hasta ahora se había desarrollado principalmente a través de conflictos indirectos y operaciones encubiertas.
Los analistas advierten que el conflicto puede extenderse rápidamente a otros países de la región, generando una crisis de proporciones impredecibles.



