Israel se prepara para una ofensiva terrestre tras tres días de intensos bombardeos
Israel ha dado pasos significativos hacia una posible incursión terrestre en el sur de Líbano, convocando a dos brigadas de reservistas para reforzar sus “misiones operativas” en la frontera norte, en medio de una creciente escalada militar con el grupo chií Hezbolá. Este conflicto ya ha provocado la muerte de más de 700 personas, principalmente en el lado libanés, y ha desplazado a decenas de miles de civiles dentro de Líbano.
La convocatoria de las brigadas se enmarca en una estrategia más amplia para continuar los combates contra Hezbolá, que Israel califica como una organización terrorista respaldada por Irán. Según un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el despliegue también busca crear condiciones para que los residentes del norte de Israel, muchos de los cuales han huido por los ataques, puedan regresar a sus hogares.
El jefe del Estado Mayor israelí, Herzi Halevi, confirmó que los ataques aéreos en curso están preparando el terreno para una posible incursión terrestre. “Pueden oír a los aviones atacando todo el día, tanto para preparar el terreno como para debilitar a Hezbolá”, dijo Halevi durante una visita a la frontera norte. La ofensiva terrestre, según Halevi, consistiría en penetrar en las zonas controladas por Hezbolá en el sur de Líbano, las cuales el grupo ha fortificado como bases militares.
Bombardeos intensos y desplazamiento masivo
Durante los últimos tres días, la Fuerza Aérea israelí ha llevado a cabo bombardeos sobre decenas de objetivos de Hezbolá en el sur y el este de Líbano. Israel asegura haber destruido “60 objetivos de inteligencia”, incluyendo cuarteles e infraestructuras clave del grupo, que utiliza para recopilar información y lanzar ataques. Sin embargo, el gobierno israelí aún no ha autorizado una incursión terrestre, aunque las declaraciones de sus altos mandos militares parecen anticipar ese paso.
El comandante del norte de Israel, el mayor general Ori Gordin, advirtió a sus tropas que deben estar preparadas para una eventual maniobra dentro de territorio libanés. Según sus palabras, Israel ha entrado en “otra fase de la campaña”, caracterizada por ataques más intensos y sistemáticos para debilitar las capacidades militares de Hezbolá.
Mientras tanto, el grupo chií ha incrementado sus ataques contra Israel, lanzando misiles de largo alcance que incluso han alcanzado zonas fuera de la frontera, como Tel Aviv. La guerra de misiles entre Israel y Hezbolá comenzó el 8 de octubre, cuando el grupo libanés empezó a lanzar ataques en solidaridad con las milicias palestinas en Gaza. Este conflicto ha escalado desde entonces, dejando más de 455 combatientes de Hezbolá muertos, muchos de ellos en Siria.
Impacto en la población civil
El intercambio de fuego entre Israel y Hezbolá ha generado una crisis humanitaria en el sur de Líbano, donde miles de personas han sido desplazadas debido a los ataques aéreos. Las fuerzas israelíes han instado a los residentes a evacuar las áreas cercanas a la frontera, ante el temor de que el conflicto pueda extenderse más allá de los ataques aéreos y convertirse en una guerra terrestre total.
En Israel, las bajas incluyen tanto civiles como militares, con al menos 52 muertos en el norte del país, muchos de ellos a causa de los ataques de Hezbolá. Las sirenas de alerta han sonado en varias ciudades, incluida Tel Aviv, que fue objetivo de un misil de largo alcance interceptado por las defensas aéreas israelíes.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha convocado una reunión urgente de su Gabinete de Seguridad para evaluar la situación antes de viajar a Estados Unidos para la Asamblea General de la ONU. En este contexto, el temor a una escalada mayor, que podría involucrar una incursión terrestre en Líbano, se cierne sobre la región.



