Organizaciones denuncian asesinatos sistemáticos de animales en varias ciudades; la FIFA y el Gobierno marroquí enfrentan creciente presión global.
Marruecos, uno de los países anfitriones del Mundial de Fútbol 2030, enfrenta una creciente controversia internacional por las denuncias de matanzas masivas de perros callejeros en varias de sus ciudades. La polémica ha escalado tras múltiples reportes de organizaciones animalistas y testigos locales, que acusan a las autoridades de ejecutar campañas sistemáticas para “limpiar” las calles antes del torneo.
Amina, una joven residente de Ifrane —localidad cercana a una de las sedes propuestas del Mundial—, contó a CNN que las ejecuciones se han vuelto casi rutinarias: “Antes eran esporádicas, ahora es como si cazaran por deporte”. Relató haber encontrado cuerpos de perros muertos en su camino al colegio, incluso dentro de basureros, como ocurrió con un husky que conocía de su barrio.
De acuerdo con Les Ward, director de la Coalición Internacional para la Protección del Bienestar Animal (IAWPC), los animales son abatidos a tiros en la vía pública o envenenados en instalaciones municipales. “No desaparecen, los están exterminando”, afirmó.
Las autoridades locales reconocen la recolección de perros, pero afirman que son llevados a dispensarios para vacunación. Omar Jaïd, del Consejo Provincial de Turismo de Ifrane, insistió en que el objetivo es proteger la salud pública y preparar adecuadamente las ciudades para el evento deportivo. Sin embargo, los testimonios y las imágenes verificados por medios internacionales apuntan a prácticas letales, algunas con uso de estricnina, sustancia prohibida por su crueldad.
El Ministerio del Interior marroquí advirtió sobre los riesgos que representan los perros callejeros: alrededor de 100.000 mordeduras al año, el 40 % a menores. Aunque en 2019 se lanzó el programa CEVL (Captura, Esterilización, Vacunación y Liberación), la falta de una ley que prohíba expresamente la matanza ha derivado en que municipios mantengan prácticas violentas.
La situación también ha puesto en peligro a ciudadanos. En enero, Abderrahim Sounni fue herido por balas disparadas hacia un perro que huía en Ben Ahmed. Según reportó, el vehículo desde donde se efectuaron los disparos pertenecía al municipio.
A nivel internacional, la FIFA ha sido criticada por su tibia respuesta. Aunque aseguró que Marruecos se comprometió a proteger a los animales en su candidatura, activistas como Jane Goodall han calificado los hechos como “masacres a gran escala” y acusan a la entidad de no tomar acciones contundentes. En tanto, el Gobierno marroquí anunció que prepara un proyecto de ley para obligar a los municipios a adoptar medidas éticas de control poblacional animal.
El tema amenaza con convertirse en una crisis de imagen para la FIFA y Marruecos a medida que se acerca el Mundial. “El maltrato animal podría ser un desastre de relaciones públicas si no se actúa”, advirtió Minky Worden, de Human Rights Watch. Para otros, como Nick McGeehan, ignorar el problema no es solo negligente: “Es una violación a la decencia humana básica”.



