La tensión entre Venezuela y Estados Unidos volvió a escalar luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara un bloqueo total contra buques petroleros sancionados que entren y salgan del país caribeño. La respuesta no se hizo esperar: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) rechazó de manera contundente lo que calificó como “burdas y soberbias amenazas” por parte del mandatario norteamericano.
El pronunciamiento fue leído este miércoles por el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, durante una transmisión del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). “Le decimos al gobierno norteamericano y a su presidente que no nos intimidan sus burdas y soberbias amenazas. La dignidad de esta patria no se negocia ni se amilana ante absolutamente nadie”, afirmó.
Padrino López aseguró que la FANB actuará con “serenidad imperturbable” y sin caer en provocaciones, cumpliendo las órdenes del presidente Nicolás Maduro como comandante en jefe. En ese sentido, reiteró que las fuerzas militares defenderán “a toda costa” el sistema constitucional y democrático, así como la integridad territorial del país.
El alto funcionario también sostuvo que Venezuela defenderá de manera irreductible sus “legítimos derechos sobre los espacios aéreos y marítimos”, y que protegerá su soberanía, independencia y paz frente a lo que considera una agresión externa.
Según el ministro, la orden de Trump de bloquear buques petroleros sancionados viola “flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas”, al desconocer el principio de soberanía de los Estados y la resolución pacífica de controversias. “Constituye un claro acto de agresión que denunciamos ante el mundo entero”, advirtió, al tiempo que alertó sobre los riesgos que esta escalada representa para América Latina y el Caribe, así como para la estabilidad energética mundial.
El martes, Trump aseguró en su red Truth Social que Venezuela está “rodeada por la armada más grande jamás reunida en la historia de Suramérica” y advirtió que la presión continuará hasta que el país “devuelva todo el petróleo, las tierras y otros activos que robaron previamente” a Estados Unidos. El republicano justificó la medida al señalar que el Gobierno de Maduro utiliza el petróleo para financiar al “narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro”.
La decisión se produce en medio de un giro en los operativos del Comando Sur de Estados Unidos, que la semana pasada incautó el petrolero Skipper, el cual transportaba crudo venezolano en aguas internacionales del Caribe. Desde agosto, ese comando ha reportado acciones contra más de 30 embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico.
En contraste, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) aseguró que las exportaciones de crudo y derivados se mantienen con normalidad. En un comunicado, la compañía afirmó que los buques asociados a sus operaciones “continúan navegando con pleno aseguramiento, respaldo técnico y garantías operativas”, y que las medidas anunciadas no han afectado su capacidad ni la determinación de su fuerza laboral.
Cabe recordar que Trump ya había impuesto un embargo al crudo venezolano en 2019, durante su primer mandato, como parte de una batería de sanciones destinadas a presionar la salida de Nicolás Maduro del poder. Estas medidas obligaron a Venezuela a vender parte de su producción en mercados paralelos, especialmente en Asia, a precios más bajos.
Actualmente, Venezuela produce alrededor de un millón de barriles diarios y estima cerrar el año con 1,2 millones, mientras que los precios internacionales del petróleo registraron un alza tras el anuncio del nuevo bloqueo estadounidense.



