Nueva jornada de ataques en Gaza deja al menos nueve muertos en el sur del territorio

Al menos nueve personas murieron este viernes en una nueva jornada de ataques aéreos israelíes en el sur de la Franja de Gaza, según informaron fuentes médicas citadas por la agencia oficial de noticias palestina, Wafa. La violencia sigue azotando el enclave mientras la crisis humanitaria se agrava, en medio del bloqueo y los enfrentamientos persistentes desde el inicio de la guerra en octubre del año pasado.

Uno de los ataques más letales ocurrió en la localidad de Jan Yunis, donde un bombardeo alcanzó un punto de carga de teléfonos móviles instalado en una zona de tiendas de campaña que alberga a desplazados internos. Al menos cuatro gazatíes perdieron la vida en ese lugar. Los equipos de rescate también recuperaron el cuerpo de una persona más en otro sector de la ciudad, tras un bombardeo separado.

En Rafah, al sur de la Franja, otras cuatro personas murieron en las inmediaciones de una zona de distribución de ayuda humanitaria, según reportes recogidos también por Wafa. La situación en esta zona es especialmente crítica, dado que miles de desplazados se han concentrado allí tras huir de los combates en otras regiones del enclave.

En paralelo, la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), el grupo respaldado por Estados Unidos e Israel para distribuir asistencia en Gaza, anunció el cierre de todos sus centros de distribución. En un comunicado publicado en árabe en su página de Facebook, la fundación advirtió: “Por su seguridad, le recomendamos evitarlos. La fecha de reapertura se anunciará en esta página”.

Desde el inicio del nuevo modelo de distribución de ayuda, propuesto por Israel con el argumento de evitar que Hamás se beneficie del reparto, las cifras de víctimas han sido alarmantes. Las autoridades locales aseguran que alrededor de un centenar de personas han muerto en las inmediaciones de estos puntos, supuestamente por fuego israelí contra civiles que intentaban acceder a los suministros.

Israel, que mantiene un férreo control sobre los accesos al enclave, impide la entrada independiente de periodistas internacionales, lo que dificulta la verificación de los hechos sobre el terreno. La falta de acceso complica el trabajo de observadores y organizaciones humanitarias, y deja a la población gazatí prácticamente invisible para el resto del mundo.

Según el último balance del Ministerio de Sanidad de Gaza, más de 54.600 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí en respuesta al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. La cifra incluye un alto número de mujeres y niños, y ha sido condenada por múltiples organizaciones internacionales que denuncian posibles crímenes de guerra y violaciones al derecho internacional humanitario.

Mientras tanto, la población civil sigue atrapada entre los bombardeos, el colapso del sistema sanitario y la escasez de alimentos, agua y electricidad, en lo que ya es considerada una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI.

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