El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió este miércoles que su país podría reanudar las pruebas nucleares si Estados Unidos hace lo propio, luego de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, ordenara al Pentágono “comenzar a probar” el arsenal nuclear norteamericano.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad ruso, Putin instruyó a los ministerios de Defensa y de Exteriores, así como a los servicios de inteligencia, a recopilar información y presentar propuestas sobre un posible reinicio de los ensayos atómicos. “Si Estados Unidos u otro Estado participante realiza tales pruebas, Rusia también tendrá que responder en consecuencia”, recordó el mandatario, citando declaraciones previas que hizo ante la Asamblea Federal en 2023.
Por su parte, el ministro de Defensa, Andréi Beloúsov, propuso a Putin comenzar “de inmediato” los preparativos para ensayos nucleares a gran escala, asegurando que el país cuenta con la infraestructura necesaria en el polígono central del archipiélago de Nueva Zembla, donde podrían realizarse las pruebas “en un plazo corto de tiempo”.
Beloúsov argumentó que las acciones de Washington apuntan a una posible reanudación de los ensayos nucleares, señalando la “modernización acelerada” del armamento estratégico estadounidense y las maniobras militares Global Thunder, que —según el funcionario— simulan ataques nucleares preventivos contra territorio ruso. También mencionó el desarrollo de misiles intercontinentales Sentinel, submarinos Columbia y bombarderos B-21 Raider, como parte de esa modernización.
Además, el ministro acusó a Estados Unidos de avanzar con el programa “Cúpula Dorada”, que busca fortalecer la defensa antimisiles, y de considerar el emplazamiento de misiles hipersónicos Dark Eagle en Europa y Asia-Pacífico, con un alcance de hasta 5.500 kilómetros. “Desde Alemania hasta el centro de Rusia, el tiempo de vuelo sería de apenas seis o siete minutos”, alertó Beloúsov.
El último ensayo nuclear ruso se realizó en 1990, antes de la disolución de la Unión Soviética. Desde entonces, Moscú ha efectuado únicamente pruebas con armamento no nuclear, como el dron submarino Poseidón y el misil de crucero Burevestnik.
La declaración de Putin eleva la tensión en el panorama global y marca un nuevo punto crítico en la competencia nuclear entre Washington y Moscú, en un contexto en el que ambos países acusan al otro de romper el equilibrio estratégico que se mantenía desde la Guerra Fría.



