Elí Mejía Mendoza falleció en Bogotá. Fue uno de los rostros más siniestros del secuestro en Colombia y símbolo del aparato de retención de la extinta guerrilla.
En la madrugada de este lunes se confirmó la muerte de Elí Mejía Mendoza, más conocido como ‘Martín Sombra’, uno de los miembros más temidos de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Su deceso se produjo en el Hospital El Tunal, en el sur de Bogotá, donde se encontraba internado por complicaciones de salud.
‘Martín Sombra’ pasará a la historia como uno de los principales responsables del régimen de secuestros implementado por las Farc durante el conflicto armado. Su rol como “carcelero” lo convirtió en figura clave del aparato de retención ilegal de la guerrilla, siendo el encargado de custodiar durante años a secuestrados civiles, políticos y militares. Entre ellos, se cuentan casos emblemáticos como los de Íngrid Betancourt, Clara Rojas y varios uniformados retenidos tras la toma de Mitú, en 1998.
Nacido en Boyacá, Mejía Mendoza se vinculó a las Farc desde joven, ascendiendo rápidamente en la jerarquía del grupo insurgente. Además de su papel en los campos de cautiverio en la selva, participó en operaciones armadas de alto impacto como el asalto a la base militar de Girasoles. Su reputación como figura inflexible y temida por los secuestrados le valió el apodo de “el carcelero de las Farc”.
Fue capturado por primera vez en 2008 y, tras la firma del Acuerdo de Paz en 2016, se acogió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), donde reconoció delitos como el reclutamiento forzado de menores y la existencia de campamentos de detención clandestinos. Su aporte a la verdad fue valorado positivamente por el tribunal, especialmente por sus confesiones sobre crímenes cometidos contra niños y adolescentes.
No obstante, en 2020 volvió a ser capturado en Bogotá por su presunta participación en el secuestro del ganadero Samuel Estupiñán, ocurrido en diciembre de 2017 en el departamento de Caquetá. Durante el operativo, fue hallado con muletas, en condiciones precarias de salud, y no opuso resistencia a la detención. Este hecho puso en entredicho su permanencia dentro del sistema transicional de justicia.
Pese a los señalamientos, en julio de 2024, la JEP decidió mantener su caso bajo su jurisdicción, al no encontrar pruebas suficientes de un incumplimiento deliberado de las condiciones impuestas por el tribunal de paz. La justicia ordinaria continuaba el proceso por el caso Estupiñán, aunque Mejía Mendoza enfrentaba el juicio en libertad por vencimiento de términos.
Su muerte marca el fin de uno de los capítulos más oscuros del conflicto armado colombiano. Con él, desaparece una figura que simbolizó el horror del secuestro masivo en Colombia y que, hasta el final de sus días, estuvo en el centro del debate sobre verdad, justicia y reparación en el país.



