La circunscripción nacional del Senado, la baja participación electoral y la dispersión del voto explican por qué a los candidatos risaraldenses les resulta difícil llegar al Congreso sin buscar apoyo por fuera del departamento.
Los precandidatos a Senado oriundos del departamento de Risaralda, tienen muy claras sus cuentas y saben que, para alcanzar curul, deben estar entre 70.000 y 80.000 votos, cifra que en Risaralda, no podrían obtener, por lo cual, salen a buscar votos en otras regiones del país.
Este mismo ejercicio realizan los candidatos de otras partes de Colombia, que llegan al departamento, a lo mismo, “arañar voticos”, como algunos denominan popularmente este ejercicio.
“En Risaralda, elegir senadores con votos netos propios del departamento, se ha convertido más en excepción que en regla. Aunque el departamento cuenta con aspirantes competitivos, el diseño del sistema electoral para el Senado, la forma como se arman las listas y el comportamiento del electorado hacen que buena parte de los votos termine favoreciendo a candidatos de otras regiones del país.
El punto de partida está en la forma como se elige el Senado en Colombia: se vota por circunscripción nacional. Es decir, cada candidato puede obtener votos en cualquier parte del país y no representa exclusivamente a un territorio como sucede con la Cámara de Representantes.
En ese contexto, las posibilidades de un aspirante dependen en buena medida de la lista a la que pertenezca. No es lo mismo competir desde un partido como MIRA, Centro Democrático, Conservador, de la U o Liberal, donde en varios casos hay figuras con una votación muy alta, lo que eleva la competencia interna y obliga a los candidatos menos conocidos a hacer un esfuerzo mayor para alcanzar el umbral necesario”, afirma el analista Marco Pérez.
A diferencia de lo que ocurre en algunos departamentos de la Costa Caribe —como Córdoba, donde varios senadores logran elegirse principalmente con votos de su propia región—, en Risaralda los aspirantes al Senado casi nunca dependen exclusivamente del caudal local.
En la práctica, los candidatos risaraldenses suelen moverse en rangos de entre 50.000 y 60.000 votos. Esa cifra, si bien es importante, no siempre alcanza para asegurar una curul, especialmente en partidos donde las listas son muy competitivas.
Alta dispersión
Otra arista para tener en cuenta, es que, históricamente, en Risaralda la participación en elecciones de Congreso —y particularmente al Senado— no supera, en promedio, el 47–50 % del potencial electoral. Es decir, menos de la mitad de los ciudadanos habilitados para votar efectivamente lo hacen.
“Pero el problema no es solo que vote poca gente, sino cómo se distribuyen esos votos. De ese 47–50 % que sí participa, más del 60 % de la votación al Senado se va para candidatos de afuera y además de forma muy dispersa. No es que un solo candidato externo se fortalezca de manera clara, sino que los votos se reparten entre múltiples aspirantes de distintas regiones del país.
El resultado: el departamento no logra concentrar su fuerza electoral en uno o dos nombres propios que puedan asegurar una curul”, concluye Pérez.
Recuadro
Los de afuera
Por el Partido Liberal, en 2022, el fallecido senador Mario Castaño, de Caldas, obtuvo en el departamento de Risaralda, 7.261 votos y fue la mayor votación.
Por el Partido Conservador, líderes de otras regiones, como Óscar Barreto, obtuvieron en este departamento, 2.775 votos, Nadia Blel, 637 votos y Efraín Cepeda, 288, entre otros.
Samy Merheg, risaraldense, obtuvo 16.980 votos en Risaralda y en otros departamentos como en Vichada, 226.
Por el partido de la U, la mayor votación en Risaralda, fue para Norma Hurtado, con 4.410 votos.
Por su parte, en el listado de la coalición Verde y Centro Esperanza, JP Hernández, obtuvo en este departamento, 5.399 votos. Es una muestra de que para Senado, los votos se “arañan” aquí y allá.
El dato
Buscar apoyos de departamentos vecinos y concretar acuerdos políticos, con el fin de sumar votos adicionales, son acciones de los precandidatos al Senado, en busca de asegurar las ansiadas curules.
Leyenda
Al revisar las estadísticas electorales 2022, se observa un gran número de candidatos de afuera, hoy senadores, que obtuvieron votos en Risaralda, entre ellos a Norma Hurtado, del partido de la U, Gustavo Moreno de la coalición Centro Esperanza, o Lidio García del Partido Liberal. Hoy, la figura de María Irma Noreña, como precandidata al Senado por la U, advierte una redistribución de votos en el mapa político.
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