La filosofía no solo se estudia en los libros ni se limita a los grandes pensadores de la historia. Para Pablo Andrés Villegas GIraldo, conocido como el profe filosofante, pensar es un ejercicio cotidiano que también se expresa en la solidaridad.
Desde hace cinco años, este docente risaraldense lidera una iniciativa de recolección de útiles escolares para apoyar a estudiantes de escasos recursos en la educación pública.
Pablo Andrés Villegas Giraldo, profesor de filosofía egresado de la Universidad Tecnológica de Pereira, explica el origen de su apodo profe filosofante, su visión de la filosofía como una práctica cotidiana y la iniciativa social que desarrolla desde hace cinco años para recolectar y entregar útiles escolares a estudiantes con dificultades económicas.
Por eso, se ha ganado el reconocimiento de sus estudiantes y de la comunidad educativa no solo por su labor académica, sino también por su compromiso social.
El apodo de profe filosofante nació a partir de un podcast que realizaba en una institución educativa llamada El Marillac, la cual contaba con una emisora escolar. Allí, el director del espacio solía referirse a él como “el filósofo”, término que Pablo corregía constantemente.
“Yo no soy un filósofo, soy un filosofante”, explica, resaltando que se identifica más con el verbo filosofar que con el título académico. Para él, filosofar es ejercer el oficio de pensar, tal como el caminante camina o el cantante canta.
Su iniciativa social surge precisamente de su experiencia como docente en la educación pública. Al convivir diariamente con estudiantes, fue consciente de las dificultades económicas que enfrentan muchas familias al inicio del año escolar. Por esta razón, desde hace cinco años, cada mes de enero inicia una campaña de recolección de útiles escolares, que luego son entregados a los estudiantes que más lo necesitan.
Aunque la recolección comienza cuando el año académico está por iniciar, Villegas asegura que no es tarde, ya que los estudiantes suelen requerir los útiles semanas después de su ingreso a las instituciones. Gracias a la solidaridad de amigos, conocidos y ciudadanos de buen corazón, ha logrado reunir cuadernos, lapiceros, colores y otros elementos escolares. En 2024, por ejemplo, se recolectaron cerca de 80 cuadernos, además de textos académicos donados por editoriales y librerías.
Actualmente, el docente trabaja en el Instituto Tecnológico de Santa Rosa de Cabal, conocido como el Industrial, donde continúa desarrollando esta labor solidaria. Para este año, su meta es recolectar alrededor de 100 cuadernos que puedan ser entregados a estudiantes con dificultades económicas.
Además de esta iniciativa, Pablo Andrés Villegas también participa en labores sociales a través de la Iglesia. Está vinculado al Santuario de la Milagrosa como ministro de altar y colabora en obras sociales junto a comunidades vicentinas y salesianas. En diciembre pasado, participó en una misión salesiana en el sector La Cecilia, en Armenia, una zona vulnerable donde habitan familias reubicadas tras el terremoto.
En cuanto a la enseñanza de la filosofía, el profe filosofante reconoce que hoy es un reto despertar el interés de los jóvenes. El ritmo acelerado de la vida, el uso constante de redes sociales y los contenidos breves dificultan el silencio y la reflexión que la filosofía requiere. Sin embargo, asegura que todos, en algún momento de la vida, nos convertimos en filósofos cuando enfrentamos situaciones difíciles que nos llevan a cuestionarnos y reflexionar.
Para Villegas, la filosofía no se limita al estudio de grandes pensadores como Platón o Aristóteles, sino que se construye desde lo cotidiano: la vida, la muerte, la enfermedad, las relaciones humanas y las decisiones personales. “Ahí es donde nos volvemos filosofantes”, afirma, convencido de que pensar la vida también es una forma de transformar la realidad.



