Es una amenaza directa del uso de la fuerza en Colombia”: crece la tensión tras advertencias de Trump

Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos entraron en un nuevo nivel de tensión luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, abriera la puerta públicamente a posibles ataques contra países o actores vinculados al envío de cocaína y fentanilo hacia su territorio, mencionando de forma explícita a Colombia como potencial objetivo. El anuncio, hecho en medio de la política de “mano dura” que la Casa Blanca impulsa contra el narcotráfico y tras una serie de ataques militares a embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico, ha encendido las alarmas en Bogotá y en buena parte de la región.

“Cualquiera que haga eso está expuesto a ataques”

Trump endureció su discurso al asegurar que no solo Venezuela estaría en la mira, sino “cualquiera” que, según él, produzca y envíe drogas hacia Estados Unidos. En ese contexto, mencionó directamente a Colombia al hablar de “plantas de fabricación de cocaína” y de la posibilidad de atacar esos objetivos en el exterior. “He oído que Colombia produce cocaína. Tienen plantas de fabricación de cocaína, y luego nos venden esa cocaína. Lo apreciamos mucho. Pero sí, cualquiera que haga eso y la venda en nuestro país está expuesto a ataques”, dijo el mandatario, en declaraciones que ya han dado la vuelta al mundo.

Las palabras de Trump llegan en un contexto marcado por operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico, que han dejado decenas de muertos y han sido justificadas por Washington como parte de una ofensiva ampliada contra organizaciones catalogadas como “narco-terroristas” en la región.

La lectura de los expertos: “Amenaza directa de uso de la fuerza”

En diálogo con 6AM de Caracol Radio, la internacionalista Sandra Borda calificó las declaraciones de Trump como “una amenaza directa del uso de la fuerza en Colombia”, aunque matizó el nivel de preocupación que deberían generar en el corto plazo.

No nos tenemos que preocupar mucho”, sostuvo, al señalar que el republicano ha encontrado en este tipo de retórica un mecanismo para enviar mensajes de fuerza hacia América Latina y hacia ciertos sectores clave de la política interna estadounidense, en especial la bancada de Florida, muy sensible a los temas de seguridad y narcotráfico.

Según Borda, el endurecimiento del lenguaje no se limita a Colombia o Venezuela, sino que se extiende a otros países que no están alineados políticamente con la Casa Blanca. Ese patrón, advierte, responde más a cálculos políticos y electorales que a un diseño estratégico consistente de acción militar. “Tanta amenaza termina perdiendo credibilidad”

La analista también cuestionó la frecuencia y el tono de las advertencias de Washington:

A su juicio, la reiteración de amenazas de uso de la fuerza contra distintos países, sin que se concreten en acciones claras con respaldo internacional, “solo va a terminar en que ya no se le va a creer” y puede convertirse en una mala estrategia para Estados Unidos en el largo plazo. Borda enfatizó que, hoy por hoy, la administración Trump mantiene abiertos frentes de negociación y conflicto en escenarios tan sensibles como Ucrania y Medio Oriente, por lo que América Latina aparece como el espacio “con menos costo relativo” para exhibir poderío y “músculo militar”, al menos en el plano discursivo.

Soberanía en el centro del debate

Las declaraciones del presidente estadounidense ya provocaron respuestas firmes desde Bogotá. El mandatario colombiano, Gustavo Petro, ha advertido que cualquier ataque contra territorio colombiano sería interpretado como una agresión a la soberanía nacional, incluso como un acto de guerra, en medio de una relación bilateral que viene tensionada desde principios de año por otros choques diplomáticos.La experta recordó que ninguna falla en los resultados de la lucha contra las drogas justifica el uso directo de la fuerza militar extranjera en Colombia, una posición que se alinea con el principio de solución diplomática de controversias y con los límites establecidos por el derecho internacional.

¿Escalada real o presión retórica?

Por ahora, los analistas coinciden en que el escenario inmediato es de escalada verbal más que de intervención militar directa. Sin embargo, advierten que este tipo de mensajes sí tiene efectos concretos:

  • Aumenta la incertidumbre en la relación bilateral.

  • Alimenta la narrativa de confrontación en ambos países.

  • Pone presión adicional sobre la agenda antidrogas y de seguridad regional.

Mientras tanto, en Colombia el debate gira en torno a cómo responder sin romper los canales de cooperación históricos con Estados Unidos, pero dejando claro que el país no aceptará que su territorio sea tratado como un blanco militar bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico.

En ese delicado equilibrio —entre la defensa de la soberanía y la necesidad de mantener puentes con el principal socio en la lucha contra las drogas— se jugarán los próximos movimientos diplomáticos de Bogotá y Washington.

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