Luego de que el gobierno Petro aceptara recibir a los deportados, el gobierno de Trump dejó en reserva las medidas de choque que había adoptado. Por ahora, la crisis parece superada.
Por Pilar Salcedo Jiménez
Al igual que muchas voces nacionales e internacionales, en Pereira también hubo pronunciamientos acerca de las lecciones que dejó la crisis entre Colombia y Estados Unidos, empezando por la necesidad de tener cabeza fría cuando se trata de relaciones diplomáticas.
Eso sí, Estados Unidos advirtió que espera que se cumpla de manera irrestricta, por parte de Colombia, el recibimiento de “todos los extranjeros ilegales deportados de Estados Unidos, incluso en aviones militares estadounidenses, sin limitación ni demora; de lo contrario, se harían efectivas las sanciones anunciadas por el presidente Donald Trump”.
La polémica y la crisis se originaron a raíz de dos trinos que el presidente Petro hizo en su cuenta de X durante la madrugada del domingo 26, a las 3:07 a.m. y a las 3:41 a.m., en los que se contradijo en un lapso de 33 minutos, lo que desató una avalancha de reacciones acerca de si el presidente estaba sobrio.
Superada la crisis, la oficina de prensa de la Casa Blanca anunció que “las sanciones de visas a colombianos permanecerán vigentes hasta que el primer avión cargado de deportados colombianos sea recibido en suelo colombiano con éxito”, anunció la oficina de prensa de la Casa Blanca.
Analistas políticos nos dieron su opinión sobre este tema, del cual surge una valiosa conclusión: la diplomacia no se maneja con trinos ni con estados de ánimo; las relaciones internacionales tienen sus caminos y la diplomacia, sus vías.
Las sanciones
Estas fueron las sanciones anunciadas por el presidente Donald Trump:
- Aranceles de emergencia del 25 % a los bienes colombianos que ingresen a Estados Unidos, que aumentarían al 50 % en una semana.
- Restricciones migratorias, incluyendo la revocación de visas para funcionarios gubernamentales, aliados, familiares y simpatizantes del gobierno colombiano.
- Sanciones financieras y bancarias aplicadas mediante la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA).
- Inspecciones exhaustivas de ciudadanos colombianos y mercancías por razones de seguridad nacional.
ANALISTAS OPINAN
“Fue una premonición”
La excandidata a la Alcaldía de Pereira y analista del noticiero de Radio Reloj, Martha Alzate, indicó que lo ocurrido fue una premonición de lo que podría ocurrir si no se toman decisiones acertadas.
“No podemos estar sujetos los 40 y pico de millones de colombianos al vaivén de las emociones y los estados de ánimo de un presidente que no entiende que es el presidente de la República. Esto evidencia falta de lucidez y coherencia en el ejercicio del poder.
Más allá de las críticas personales, lo que está en juego es la estabilidad de una nación compuesta por millones de trabajadores, emprendedores y familias que luchan por construir un futuro.
La percepción de que las decisiones presidenciales se toman sin considerar su impacto real ha generado incertidumbre y preocupación en la ciudadanía.
La reciente amenaza de represalias económicas, incluida la propuesta de aumentar aranceles al 50 % en productos provenientes de Estados Unidos, hubiera sido devastadora. Si esa decisión se hubiera concretado, estaríamos enfrentando una inflación de más del 200 %, lo que habría encarecido los costos de productos básicos como el cerdo, la carne de res y el pollo. Los más afectados habrían sido, como siempre, los sectores más vulnerables de la población, quienes ya enfrentan dificultades económicas”.
“La diplomacia tiene vías”
El sociólogo y docente de la UTP, Óscar Arango Gaviria, afirmó: “Las relaciones entre países no se pueden manejar a través de trinos, porque es un asunto tan delicado que, como se acaba de demostrar, pueden afectar las relaciones entre los países y llegar incluso a romperse, lo que afortunadamente no pasó en este caso.
Pero eso no excluye que los ciudadanos hagan una reflexión profunda sobre cómo Latinoamérica debe manejar sus relaciones con la administración estadounidense, no solo Colombia, sino también otros países como México y Panamá.
Temas como la migración y los derechos de los indocumentados se han convertido en puntos críticos. A pesar de las tensiones, hay consenso en que no se puede caracterizar a toda la población indocumentada como delincuente. Este enfoque requiere una discusión más matizada y humana en la arena internacional”.
“Primero las ideas y no las pasiones”
“El incidente fue muy desafortunado porque evidencia un presidente que no controla las relaciones políticas y se rige más por sus pasiones e ideales ficticios. Bajo un precepto mentiroso de igualdad y dignidad, estuvo a punto de destruir las relaciones más importantes que tiene el país.
Y se evidenció un doble rasero porque, mientras pide que hay que ser pragmáticos e inteligentes con Venezuela, de una manera atrevida, a las 3 de la mañana, vaya uno a saber en qué condiciones, se dedica a destruir lo que tanto le ha costado al país y el sueño de muchas personas que estaban tramitando su visa. Al final, tuvo que aceptar todas las condiciones del gobierno americano, lo que provocó incertidumbre respecto al futuro de las relaciones internacionales del país”, indicó el concejal de Pereira, Nelson Pulido Alarcón.
Las frases
De todo este episodio quedaron frases y memes, como en toda polémica situación en Colombia:
- “Por cada colombiano deportado, les devolveremos un gringo de El Poblado”. Andrea Petro.
- “Cuando el presidente Gustavo Petro trinó a las 3 de la mañana, yo estaba dormido”. Daniel García Peña, embajador de Colombia ante Estados Unidos.
- “Creen que la dignidad es una borrachera”. Gustavo Petro.
Golpe a las remesas
Las remesas que envían cerca de 30.000 risaraldenses en condición irregular desde Estados Unidos representan un sustento económico vital para unas 65.000 personas en el departamento. Sin embargo, este flujo de ingresos está en riesgo debido a posibles deportaciones masivas en medio de tensiones diplomáticas entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro.
Según el economista Jhonier Cardona, el impacto de estas medidas sería devastador para la economía local. Cada año, los risaraldenses envían remesas por un valor aproximado de $326.000 millones, un recurso fundamental para muchas familias y el comercio regional.



