El comportamiento electoral en el departamento de Risaralda, particularmente en las votaciones para el Senado de la República, evidencia una gran dispersión en la asignación de votos, lo que ha generado interrogantes sobre la falta de cohesión y disciplina partidista en la región.
Por Pilar Salcedo Jiménez
A diferencia de las elecciones a la Cámara de Representantes, donde los partidos políticos tienden a mantener una estructura más organizada, en el Senado la situación es distinta.
Al tratarse de una circunscripción nacional, cualquier aspirante al Senado puede obtener votos en cualquier departamento del país. Sin embargo, en otras regiones de Colombia, como Córdoba y Sucre, se observa una mayor disciplina partidista que permite la elección de senadores locales, fortaleciendo la representación regional en el Congreso.
En Risaralda, la tendencia ha sido distinta. En las elecciones de 2022, con un potencial electoral cercano a los 800.000 votos y un registro de votos válidos de aproximadamente 338.151, 115.632 fueron para candidatos de Risaralda y los otros 222.519 fueron para senadores de otros departamentos del país: más del 65% de los votos.
Figuras como el fallecido Mario Castaño (Partido Liberal), Óscar Barreto (Partido Conservador) y María Fernanda Cabal (Centro Democrático) obtuvieron un significativo respaldo electoral en Risaralda, pese a no ser originarios de la misma. Castaño obtuvo 7.26, Barreto 2.775 y Cabal 3.403 votos. ¿Porqué sucede esto? Consultamos la opinión del analista y estratega político, Marco Antonio Pérez.
Falta más disciplina de partido
“La principal explicación para este fenómeno radica en la falta de cohesión interna de los partidos en Risaralda. No existe una disciplina partidista lo suficientemente fuerte ni liderazgos locales consolidados que orienten el voto hacia candidatos propios. Además, las listas a la Cámara de Representantes no muestran una correspondencia con candidatos al Senado locales, lo que permite que diversos aspirantes senatoriales de otras regiones busquen apoyo en el departamento mediante acuerdos políticos y económicos”, afirma el analista político, Marco Antonio Pérez.

Este comportamiento electoral ha tenido consecuencias para la representación del departamento en el Congreso.
La falta de senadores propios implica una menor presencia política en la toma de decisiones nacionales y una reducida defensa de los intereses de Risaralda en el Legislativo.
A diferencia de otras regiones que logran consolidar entre tres y cinco senadores locales, en Risaralda este fenómeno es escaso debido a la fragmentación del voto.
Actualmente, Risaralda cuenta con dos senadores que fueron elegidos en 2022. Juan Pablo Gallo Maya (Liberal), quien obtuvo 86.993 votos y Sammy Merheg 16.980, en el departamento.
“Si bien la libertad de elección es un reflejo de la democracia, también pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los liderazgos locales y la disciplina partidista para garantizar una mayor representación del departamento en el Senado. De no corregirse esta tendencia, Risaralda seguirá careciendo de un respaldo político sólido en el Congreso de la República”, puntualiza el analista Marco Antonio Pérez.



