“No tengo ningún resentimiento con Estados Unidos”: Petro tras firmar ingreso de Colombia a la Ruta de la Seda en China

En una jornada histórica que marca un giro estratégico en la política internacional colombiana, el presidente Gustavo Petro firmó en China el ingreso de Colombia a la denominada Nueva Ruta de la Seda, la ambiciosa iniciativa global de infraestructura liderada por el presidente Xi Jinping desde 2013. Aunque el anuncio generó tensiones diplomáticas con Estados Unidos, el mandatario colombiano insistió en que su decisión no debe interpretarse como un acto hostil: “No tengo ningún resentimiento, ningún resquemor con Estados Unidos”.

La adhesión de Colombia a la Ruta de la Seda implica un nuevo capítulo en su política exterior y abre las puertas a inversiones en infraestructura, inteligencia artificial, transición energética y agroindustria. Según Petro, el acuerdo permitirá a Colombia aprovechar tecnologías de vanguardia y fortalecer sectores clave como la salud, la movilidad eléctrica y la seguridad alimentaria.

“No se trata de acuerdos militares, no se trata de alineamientos ideológicos. Se trata de abrir oportunidades para el desarrollo”, señaló el presidente, subrayando que la relación diplomática con China se basa, al igual que la que espera mantener con Estados Unidos, en “la paz y el respeto por el orden constitucional”.

Socios “de tú a tú”

Desde Pekín, Petro lanzó un mensaje directo a Washington: “Yo espero que Estados Unidos nos permita seguir siendo socios de tú a tú, porque ya hemos puesto 200 mil colombianos muertos tratando de impedir que la cocaína llegue a su territorio”. Con esa frase, el mandatario dejó entrever que espera una relación más equitativa y menos condicionada con su tradicional aliado norteamericano, especialmente en un contexto global donde las alianzas económicas están en plena transformación.

El ingreso de Colombia a la Ruta de la Seda se da mientras persisten las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, intensificadas durante la presidencia de Donald Trump. En ese entorno, la decisión del Gobierno colombiano ha sido vista con cautela desde la Casa Blanca.

Oportunidades y advertencias

Petro destacó la posibilidad de fortalecer sectores productivos con potencial en el mercado asiático: “Hay que desarrollar nuestra flota pesquera en términos de atún, en términos de maderas, la reforestación y el uso comercial de la madera, los muebles, el coco… y había otro número de productos: el cacao, el café, que ya tienen cierta fama en China”.

Sin embargo, no todos celebran esta jugada. Desde el sector empresarial surgieron voces de preocupación. Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, pidió una evaluación rigurosa de los costos y beneficios de unirse a esta iniciativa, incluyendo su impacto en la deuda pública y las relaciones geopolíticas existentes, en particular con Estados Unidos.

“No podemos ignorar que hay países que ya han decidido retirarse”, recordó Mac Master, en referencia a Italia, que en 2023 optó por salir del proyecto tras revisar su estrategia comercial, y a Panamá, que se retiró en febrero de este año.

Un equilibrio diplomático

La entrada de Colombia a la Ruta de la Seda representa una apuesta ambiciosa por diversificar las alianzas económicas y tecnológicas del país. No obstante, el desafío para el Gobierno de Petro será mantener el equilibrio diplomático con sus socios históricos, evitar choques geopolíticos innecesarios y garantizar que los proyectos financiados bajo esta alianza no comprometan la sostenibilidad financiera del país.

Mientras tanto, el presidente insiste en que esta decisión no implica una ruptura, sino una expansión de horizontes: “Es el momento de que hablemos de tú a tú, sin ningún problema”.

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