Retos del proyecto contra la ablación, conversatorio en Pereira

Por Pilar Salcedo Jiménez

En las comunidades indígenas donde aún se practica la mutilación genital femenina, o ablación del clítoris, se le llama “cortar el callo” o “hacer la “curación.

Para estas comunidades, cortar el clítoris de las recién nacidas, impide que se transformen en los de un niño, o evita la infidelidad. Por eso acostumbran cortarlo, basados en sus creencias, pero es una práctica peligrosa por las condiciones en que se realiza. Las consecuencias pueden ser desde infecciones en las recién nacidas, hasta la muerte.

El panorama de la Mutilación Genital Femenina y los avances del proyecto de ley fue abordado en el conversatorio promovido la congresista Carolina Giraldo, la defensora de derechos humanos, Mónica Gómez, el historiador Víctor Zuluaga Gómez y la líder indígena Olivia Chariza, del resguardo Gitó Dokabú, ubicado en Pueblo Rico, Risaralda.

La expectativa de la congresista Carolina Giraldo es que el proyecto de ley que aborda la práctica de la ablación sin enfoque punitivo, es que la ponencia se discuta esta semana en la plenaria de la Cámara de Representantes. Giraldo considera que un aspecto importante para que el proyecto de ley avance, no es por la vía de la generación de un delito.

En el mejor de los casos, si el proyecto de ley- siguiendo todos los trámites- se aprueba, el cambio cultural en las comunidades practicantes, demoraría por lo menos entre diez y doce años, mientras crece la nueva generación que se apodere de lo que se espera, pueda convertirse en algún momento en ley.

Si embargo, lo más complicado después sería hacer que la ley se cumpla. Hay comunidades tan alejadas y así lo indicó la líder indígena Olivia Chariza, que no hablan español y donde la entrada y salida es incierta por lo intrincado del camino.

Chariza es una valiente mujer, que ha salido de su resguardo para hablar acerca de la ablación y la inconveniencia de su práctica, más allá de las creencias que han pasado de generación en generación.

Contexto

La ablación en las comunidades indígenas fue un asunto que se comenzó a discutir en 2007, por la muerte de una bebé tras la infección que le produjo el procedimiento.

Incluso, el anuncio de la prohibición de la práctica se realizó en Pereira, en 2010, cuando en una ceremonia oficial, el Consejo Regional Indígena de Risaralda anunció que se sancionaría a quienes la practicaran.

Pero los casos siguieron ocurriendo. Por eso, para el historiador Víctor Zuluaga, erradicar la ablación va más allá de la firma de un decreto o de una ley.

Mesas de trabajo

En 2024, se realizó una Mesa de Trabajo en Risaralda con la participación de diversas entidades como la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio de Justicia, ICBF, entre otras entidades.

El año pasado se registraron en el Hospital Universitario San Jorge, 53 casos de ablación, la cifra podría ser mayor.

 

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