Tras más de dos décadas sin una presencia femenina sostenida de Risaralda en el Senado, tres mujeres nacidas en el departamento emprendieron campaña rumbo a las elecciones de 2026.
Se trata de María Irma Noreña (Partido de la U), María Eugenia Londoño (Pacto Histórico) y María Paz Gaviria (Partido Liberal), candidatas con perfiles y agendas distintas que intentan abrir espacio en un escenario históricamente dominado por hombres.
El antecedente más recordado por sectores políticos locales es el de María Isabel Mejía, quien ocupó una curul en el Senado del 2002 al 2006. Desde entonces, la representación risaraldense en el Congreso —en especial en el Senado— ha sido mayoritariamente masculina, con una excepción reciente en la Cámara de Representantes: Carolina Giraldo Botero, elegida en 2022 por el Partido Verde.
Tres candidaturas, tres banderas
Las aspirantes al Senado por Risaralda plantean énfasis programáticos diferentes. Noreña, por el Partido de la U, centra su discurso en la protección de la familia. Londoño, maestra y dirigenta social y sindical, basa su propuesta en la defensa de la educación. Gaviria, vinculada a iniciativas culturales y reconocida como hija del expresidente César Gaviria, ha señalado a la cultura como eje de su agenda política.
En el caso del Pacto Histórico, Londoño compite mediante lista cerrada: el voto se marca por el logo del partido y las curules se asignan según el orden interno. La colectividad, además, estrena un modelo paritario con alternancia entre hombres y mujeres, conocido como “lista cremallera”. Londoño quedó ubicada en el puesto 13 de la lista al Senado.
Proporción
En paralelo a estas campañas, la Misión de Observación Electoral (MOE) reportó que la proporción de candidaturas inscritas al Congreso para 2026 se mantuvo igual que en 2022: 60% hombres y 40% mujeres. Para la organización, este dato confirma la necesidad de fortalecer acciones afirmativas que incrementen la participación y la representación efectiva de las mujeres en política.
La organización también señaló que, pese a la persistencia del 40% de candidaturas femeninas en el total, en la Cámara de Representantes se registró una disminución del 4% en el número de mujeres inscritas: de 771 en 2022 a 742 en 2026.
Además, precisó que estos comicios serán los primeros en los que aplica la ley 2424 de 2024, que exige que las listas que eligen menos de cinco curules incluyan al menos una mujer; en elecciones anteriores, 19 de los 32 departamentos no estaban obligados a cumplir cuota de género.
Recuadro 1
Más impulso
En Risaralda, el debate sobre la falta de figuras femeninas con trayectoria en el Congreso también se explica, según voces consultadas, como Marco Pérez, por factores internos de los partidos y por dinámicas culturales. Un análisis recurrente en el ámbito político regional sostiene que, por un lado, las colectividades tradicionales no han impulsado liderazgos femeninos con vocación de poder y, por otro, que las mujeres han enfrentado obstáculos —y en algunos casos menor respaldo organizativo— para consolidar candidaturas competitivas, lo que suele evidenciarse cada cuatro años en el cumplimiento formal de cuotas.
“Con tres candidatas a Senado en 2026, el departamento vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: si este ciclo electoral marcará un punto de quiebre para que Risaralda retome presencia femenina en el Senado o si el esfuerzo volverá a chocar con las mismas barreras estructurales”, afirma Pérez.
Chimenea
En el Senado, la MOE identificó otra brecha: solo seis de las 16 cabezas de lista son mujeres, una señal —según la entidad— de barreras persistentes para que las candidatas ocupen posiciones de mayor visibilidad y opción electoral.
Leyenda:
Las candidatas a Senado: María Irma Noreña, Partido de la U, María Eugenia Londoño, Pacto Histórico y María Paz Gaviria, Partido Liberal.



