Montañero de pura cepa, dice que con un espejo y un trapo rojo lo sacaron de una vereda conocida como El Madroño, en el municipio caldense de Belalcázar, justo donde está ubicado el radar del aeropuerto Matecaña, allí antes de llegar a Pereira, labró la tierra, fue recolector de café además de realizar otras actividades propias del agro.
Se siente orgulloso de ser campesino, por fortuna con sus padres vivos quienes lo han apoyado en todas sus experiencias, pero ante todo le enseñaron valores humanos que hoy le aportan a su carrera política a la que llegó por accidente ya que no era su proyecto de vida, pues se considera una persona excesivamente tímida.
Diomedes de Jesús Toro Ortiz, a pesar de ser oriundo de un municipio de raíces conservadoras, el trapo rojo lo marcó dentro del partido Liberal en el cual ha militado desde que llegó a la capital risaraldense donde empezó su trajinar político, precisamente en el gobierno del primer alcalde popular Jairo Arango Gaviria en el año 1988.
Le debe su incursión al liberalismo oficialista a la exsenadora María Isabel Mejía Marulanda y a la exalcaldesa de Pereira, Martha Elena Bedoya, en esa época tuvo la oportunidad de ocupar dos cargos públicos, uno como promotor cultural de la Biblioteca Pública y posteriormente como inspector de vías en la Secretaría de Infraestructura del departamento.
Cuando Martha Elena Bedoya ocupó una curul en la Asamblea de Risaralda como diputada, Diomedes Toro fue nombrado su asistente.
En 1990, Toro Ortiz fue comunero en San Nicolás, presidió la asociación Municipal de Juntas Comunales desde donde pasó a ser concejal de Pereira, durante dos períodos, para luego dar el salto hacia la Duma departamental.
“Para hacer política hay que tener vocación y humildad, yo tengo esos dos talentos, sigo siendo una persona humilde, ese es un concejo que a diario me da mi padre, ahora que Dios me dio la bendición para presidir la Asamblea, mi padre me dice, hijo usted tiene que seguir siendo el mismo ser humano y así lo haré”, explica Toro Ortiz, padre de dos hijos profesionales y dos nietos.
Los retos
Para el presidente de la Duma departamental, el 2021 será un año de grandes retos para la mesa directiva, tanto en lo administrativo como en el escenario político, es consciente de la enorme responsabilidad que le espera para abanderar la culminación de importantes proyectos que fueron iniciados por si antecesor Juan Diego Patiño Ochoa,
Junto al diputado Jaime Duque, como bancada liberal, tienen el propósito de transformar y modernizar la gestión interna para que la Asamblea de Risaralda sea reconocida por sus altos estándares de calidad y de transparencia, conforme a las directrices de gobierno en línea. Entre sus objetivos se encuentran, la culminación del proceso de certificación de la corporación. Mejorar los procesos de acceso a la información por parte de los ciudadanos y continuar los esfuerzos institucionales por visibilizar la labor de todos los diputados y diputadas mediante las jornadas de descentralización, que este año durante la Pandemia se han convertido en un acto importante y bienvenido en cada uno de los municipios risaraldenses.
Como presidente de la Corporación, Toro Ortiz afirma que quiere liderar una cruzada en pro de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el departamento. Un área de la que poco se ha debatido y cuyos avances en Risaralda siguen siendo precarios para muchos ciudadanos que viven, especialmente en la zona rural.
Como hombre del campo, advierte que dirigirá sus esfuerzos a la atención del campesino que ha venido sufriendo las consecuencias que ha generado el covid-19, sobre todo en lo que tiene que ver con la afectación que el cambio climático viene generando en la inestabilidad de la red vial secundaria y la red vial terciaria del departamento.
En política
En la parte política, Toro reitera que para las próximas elecciones de Congreso, estará acompañando al actual representante Juan Carlos Reinales y si existen plenas garantías, su voto para el Senado será para el exalcalde de Pereira, Juan Pablo Gallo.
En cuanto a su futuro político, señala que su ciclo puede terminar en la Asamblea, por el momento no tiene aspiraciones a una Cámara, pero deja claro que todo lo deja en manos de Dios “Cada día trae su afán y si el Creador me tiene para otras cosas, ahí estaré”, puntualiza el diputado Toro.
Pie de foto: En medio de cafetales se levantó el hombre que el próximo año presidirá la Asamblea de Risaralda



