En el marco del juicio que se adelanta en su contra por presunto soborno y fraude procesal, el expresidente Álvaro Uribe Vélez afirmó este lunes que fue víctima de una trampa con motivaciones políticas y solicitó que se investigue una posible participación de las extintas Farc en el origen del proceso judicial.
“Hay que investigar una cosa, hasta qué punto estuvo metida la Farc en esta trampa. Yo me sentiría muy mal si no lo digo”, manifestó Uribe en su intervención, al referirse a los hechos que rodean el testimonio clave de Juan Guillermo Monsalve, principal testigo en su contra.
El exmandatario también señaló directamente a Deyanira Gómez, exesposa de Monsalve y reconocida como víctima dentro del proceso, insinuando que ella pudo haber tenido un papel relevante en el supuesto entrampamiento. Según Uribe, en los audios del proceso queda en evidencia que Gómez solicitó beneficios carcelarios para Monsalve al cuestionar “qué le ofrecen a mi esposo”, en alusión a negociaciones presuntamente motivadas por intereses personales y no por la verdad judicial.
Uribe agregó que el testigo Monsalve solo aceptó recibir en la cárcel al abogado Diego Cadena —también investigado en el caso— cuando ya contaba con un reloj espía para grabar la conversación entre ambos. “Eso demuestra la mala fe y premeditación. Es un indicio, con alto grado de probabilidad, de que aquí Diego Cadena y yo somos víctimas de una trampa donde hubo un factor político”, aseveró el exmandatario.
El caso de Uribe, el primero en Colombia donde un expresidente enfrenta un proceso penal formal, ha polarizado la opinión pública y reabierto el debate sobre el uso político de la justicia en el país. Las declaraciones de Uribe prometen intensificar aún más la controversia, mientras los jueces evalúan las pruebas y testimonios que determinarán su futuro legal.



