Bogotá.– La precandidata presidencial Vicky Dávila elevó el tono de la contienda rumbo a las elecciones de 2026 al plantear que el principal objetivo de los sectores opositores debe ser derrotar lo que denomina la “dupla diabólica” conformada por el presidente Gustavo Petro y el candidato del Pacto Histórico, el senador Iván Cepeda. En una extensa entrevista, la exdirectora de Semana propuso una gran alianza que permita ganar la Presidencia en primera vuelta y lanzó fuertes cuestionamientos éticos y políticos contra Cepeda, a quien presentó como la continuidad del actual Gobierno.
Dávila sostiene que, si Cepeda llega a la Casa de Nariño, “se consolida el narco-Estado que nos quiere imponer Gustavo Petro”, y asegura que el senador representa “un peligro muy grande para Colombia”, palabras que enmarcó en reiteradas referencias a presuntos nexos o cercanías del dirigente de izquierda con las antiguas Farc. Todas estas afirmaciones fueron presentadas como opiniones y preguntas políticas de campaña y no cuentan, hasta ahora, con decisiones judiciales o pruebas públicas que las respalden.
El protagonismo de Cepeda en el debate se explica, en parte, por su posición en las encuestas: la más reciente medición de Invamer para Noticias Caracol y Blu Radio lo ubica en el primer lugar de intención de voto con 31,9 %, seguido por Abelardo de la Espriella –entre 14 % y 18 % según distintos reportes– y por Sergio Fajardo, que se mantiene en el grupo de punteros. En escenarios de segunda vuelta, Cepeda aparece derrotando tanto a De la Espriella como a Fajardo con márgenes variables.
“Sin Abelardo hasta Fajardo”: la fórmula de la unidad que propone
En el terreno de la mecánica electoral, Dávila se declara convencida de que la oposición debe unirse, pero marca distancia de una coalición con De la Espriella, a quien considera un candidato “inviable” frente a Cepeda según los datos de Invamer. De allí surge una de las frases que busca posicionar en campaña: una consulta de unidad “sin Abelardo hasta Fajardo”, es decir, una convergencia que pueda incluir al exalcalde de Medellín Sergio Fajardo, pero no al abogado costeño. La precandidata menciona como interlocutores posibles a figuras de diferentes orillas del centro y la derecha, entre ellos precandidatos del Centro Democrático, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán, David Luna, Enrique Peñalosa y Aníbal Gaviria, y asegura que está “abierta a la unidad”, aunque no descarta competir sola en primera vuelta bajo el paraguas de su Movimiento Valientes. Movimiento Valientes y 1,2 millones de firmas
Dávila recordó que renunció a la dirección de la revista Semana hace más de un año para entrar de lleno a la política y que, según su propio balance, ya cuenta con cerca de 1,2 millones de firmas para avalar su candidatura ante la Registraduría, las cuales planea entregar el próximo 11 de diciembre. Presenta ese respaldo como un “mandato” de los ciudadanos “valientes” que, dice, se sienten defraudados por el actual Gobierno y temen una continuidad bajo Cepeda.
Su relato biográfico –una infancia en el Valle del Cauca en una familia pobre y un ascenso profesional ligado a la televisión, la radio y el periodismo de investigación– es parte central del mensaje: insiste en que eso la conecta con la mayoría de colombianos que “esperan una oportunidad” y en que esa experiencia la llevó a enfilar su discurso contra lo que llama “un sistema político podrido por mafias, pactos y plata sucia”.
Seguridad y fin de la “paz total”
En materia de seguridad, la propuesta de Dávila pasa por desmontar la política de “paz total” impulsada por Petro y declararle una guerra frontal al narcotráfico. Plantea recuperar el aparato de inteligencia, incorporar tecnologías como la inteligencia artificial, reactivar las fumigaciones aéreas, los bombardeos contra estructuras armadas y endurecer las extradiciones “exprés” para cabecillas como ‘Iván Mordisco’. Afirma que no abriría mesas de diálogo con organizaciones criminales y que su prioridad sería “recuperar el territorio” en coordinación con alcaldes y gobernadores.
También propone dotar a los policías con cámaras en el pecho, impulsar un plan de choque contra la impunidad y endurecer el tratamiento penal a menores de edad implicados en homicidios y otros delitos graves, planteando que deben ser juzgados y sancionados de acuerdo con “el tamaño del daño” que causen.
Salud, vivienda y educación: sus banderas sociales
En el campo social, Dávila centra su discurso en tres ejes: salud, vivienda y educación. Promete una “revolución de la vivienda” con dos millones de soluciones habitacionales dirigidas a hogares de bajos ingresos, mujeres cabeza de hogar y jóvenes, combinando subsidios estatales con créditos de la banca a tasas más bajas y una revisión de la tasa de usura. El objetivo, dice, es que el sistema financiero deje de “lucrarse de la necesidad de los pobres” y se convierta en un aliado para su inclusión.
Sobre el sector salud, califica la situación actual como un “caos” y responsabiliza al Gobierno Petro de haber asfixiado financieramente el sistema. Propone saldar la deuda con EPS y farmacéuticas a partir de auditorías y mecanismos como títulos, venta de activos del Estado o planes de ahorro, mantener un modelo de aseguramiento mixto donde permanezcan “las mejores EPS” y crear una comisión técnica independiente –similar al Banco de la República– encargada de definir la UPC (unidad de pago por capitación) lejos de presiones políticas o empresariales.
En educación superior, se enfoca en el Icetex: propone reducir intereses, restablecer subsidios y revisar caso por caso las deudas para que los jóvenes no “empeñen la vida” con créditos impagables. Además, plantea programas de formación rápida en competencias técnicas, bilingüismo, programación e inteligencia artificial, acompañados de una gran bolsa de empleo nacional para garantizar el primer trabajo juvenil.
Recorte del Estado y agenda económica
En lo económico, la precandidata habla de un recorte del Estado mediante la fusión responsable de ministerios y entidades, una reforma para reducir el gasto y una agenda de crecimiento basada en la reactivación de la exploración y explotación de petróleo, gas y minería, así como en programas de infraestructura, vivienda, agro, turismo y comercio. Su meta declarada es llevar al país a tasas de crecimiento del 5 % al 8 % en pocos años, apoyándose en alianzas público-privadas.
Dávila también dedica buena parte de su mensaje a la relación con Estados Unidos, país al que considera socio clave en la lucha contra el narcotráfico. Ha dicho que, de ser elegida, propondrá al expresidente Donald Trump –si este vuelve al poder– un “Plan Colombia 2.0” y que buscará recomponer de inmediato los vínculos con Washington y con Israel, marcando un giro frente a la política exterior del actual Gobierno.
De cara a 2026, el desafío para Dávila será transformar este discurso –cargado de denuncias, promesas de mano dura y una fuerte narrativa moral– en caudal electoral real en un escenario donde Iván Cepeda domina por ahora las encuestas y donde la fragmentación de la oposición sigue siendo uno de los principales obstáculos para cualquier proyecto alternativa.



