El sector agropecuario risaraldense ha sido uno de los más afectados durante la contingencia generada por el covid-19. Sin embargo, el campo del departamento no ha parado de producir. El compromiso de los agricultores ha sido de corazón con todos los risaraldenses para garantizar la seguridad alimentaria.
Producción en municipios
Siendo el plátano uno de los renglones productivos más importantes en el departamento de Risaralda, en varios municipios se reportan variables en cuanto a la producción y comercialización del mismo. Belén de Umbría pasó de producir 40 toneladas semanales a entregar 20; en Guática, la producción mensual antes de la pandemia era de 80 mil kilogramos, ahora es de 120 mil; en Mistrató este renglón productivo continuó con normalidad, 35 a 40 toneladas y los precios por kilo se han sostenido en promedio entre $750 y $800 por kilo. En el municipio de Quinchía, Artemo Castañeda representante legal de la asociación de productores de plátano, informa que no se han presentado dificultades significativas en la comercialización del producto. Desde el mes de marzo que inició la pandemia, están comercializando 14 toneladas de plátano semanal y a la fecha se han comercializado 280 toneladas, las cuales se venden en la plaza mayorista de Medellín y en ASPLABEL en Belén de Umbría. El precio promedio de venta ha sido de $800 el kilo.
Marsella produce alrededor de 120 toneladas de plátano semanal y es la cadena menos afectada dado a que es un producto considerado de primera necesidad alimentaria; la demanda de las centrales de abasto ha sido constante, nunca se ha quedado plátano en bodega y a esto se suma que el precio en general ha estado con una tendencia a la baja en aproximadamente un 30% comparado con años anteriores.
Sorteando inconvenientes
El dulce alimento ha sido uno de los que mejor ha sorteado los inconvenientes de la pandemia: el municipio de Guática es reconocido por su vocación agropecuaria y este renglón productivo, pasó de producir 240 a 350 pacas. Quinchía, municipio panelero por excelencia ha logrado comercializar toda la panela orgánica y convencional que se había comprometido antes de la pandemia, gracias al compromiso de la base social productiva. El precio de la panela orgánica no sufrió modificaciones y en el caso de la panela convencional, mejoró el precio permitiendo al productor recibir un precio más justo por el alimento.
La única dificultad que se presentó al inicio de la pandemia fue con la bolsa de papel para empacar el producto, pero esto se solucionó con la entrega de más de 30.000 bolsas en todo el departamento. En cuanto a Mistrató, aumentó el precio. Durante la pandemia la bolsa de panela pasó de $60 o $65 mil a $75 y $85 mil. No hubo problema de comercialización por falta de oferta, pero sí por una demanda demasiado alta que generó el alza de precios.
En cuanto a la producción de cacao, en Marsella la producción de cacao y su precio para la presente época, está estable para los comercializadores y productores; la arroba de cacao desde enero a la fecha, ha estado entre $85 mil y $95 mil, precios aceptables que generan utilidad por cada arroba de cacao vendida. Los cacaoteros marselleses reportan estabilidad en su cadena productiva, debido a que el chocolate es un producto básico dentro de la canasta familiar. Adalberto Franco, socio de APROTYCACAO y Elibardo Ladino, representante legal de ASOCACAO del municipio de Quinchía, manifestaron que han comercializado entre 3 y 3.5 toneladas respectivamente. Al inicio de la pandemia el precio de este producto se pagaba al productor a $8.400 el kilogramo de grano seco, en este momento se encuentra en $6.500. El cambio se debe al aumento del pico de producción.
A pesar de sufrir afectaciones, sector agropecuario se mantiene activo

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