Un informe de la Defensoría del Pueblo muestra un preocupante panorama nacional y departamental en materia de delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. Risaralda entre los territorios más afectados.
Entre el 2016 y el 2021 se registraron en el país 118.334 presuntos casos de delitos sexuales contra menores de edad. Esto representó un promedio de 58 casos al día. Así lo indicó el informe “Violencia sexual niños, niñas y adolescentes en Colombia”.
El documento señala que en el año 2020, Risaralda fue el departamento con la tasa de afectación más alta de todo el territorio nacional, alcanzando los 36,39 casos por cada 10.000 menores de edad, duplicando la tasa nacional que fue de 17,56 casos por cada 10.000 niños, niñas y adolescentes.
“Se calcularon las tasas de afectación y se encontró que los niños, niñas y adolescentes con mayor riesgo están en el departamento de Risaralda, en donde la cifra alcanzó 36 casos de violencia sexual en personas de 0 a 17 años por cada 10.000 habitantes en ese rango de edad. Es importante tener en cuenta que aunque en Risaralda se reportó un número menor de casos de violencia sexual en personas de 0 a 17 años, en relación con departamentos como Antioquia o la ciudad de Bogotá, la afectación es mayor al tener una menor cantidad de personas de 0 a 17 años”, menciona el informe.
Como lo ha informado El Diario en múltiples ocasiones, Pereira ha sido una de las ciudades más afectadas por este flagelo. Por ejemplo, en los primeros 4 meses (enero- abril) del 2023, en la Perla del Otún hubo 145 casos de presunto delito sexual, lo que la ubicó como la sexta capital de departamento con más de estos hechos, solo superada por Bogotá (1.306 casos), Cali (288), Medellín (256), Ibagué (151) y Cartagena (148).
Familiares, los principales depredadores sexuales
Situaciones como el conflicto armado o el consumo de sustancias psicoactivas, incrementan el riesgo de que los menores de edad sean víctimas de delitos sexuales, sin embargo la peor ‘pesadilla’ de los niños, niñas y adolescentes la viven en sus propios hogares.
El informe de la Defensoría recalca que “los hechos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes en el país requieren una atención urgente y acciones inmediatas, debido a que la mayoría de los casos corresponden a situaciones que se dan al interior de sus grupos familiares y comunidades en donde confluyen diferentes factores sociales como pobreza, conflicto armado y baja presencia institucional”.
Según lo indica el reporte de cifras enviado en el año 2022 por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el posible agresor que tiene mayor frecuencia de identificación es un familiar (49,17%), seguido de un conocido (21,12%).
En la gran mayoría de estos casos, el agresor fue un hombre. Precisamente los datos de Medicina Legal muestran que el 1,7% de los exámenes médicolegales realizados en niños, niñas y adolescentes en el año 2021 relacionaron a una mujer como la posible agresora, el 95,1% a un hombre y el 3,2% no contaron con información.
Fallas en la atención
Hay que tener en cuenta que en el informe mencionado, también se hizo un análisis de las rutas de atención ante este flagelo y el accionar de las entidades que deben intervenir en la misma como son: Entidades de salud (IPS, EPS), Fiscalía General de la Nación, Comisarías de familia, Defensorías de familia, Policía, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Defensoría del Pueblo.
El equipo investigador encontró que, aunque existe una ruta de atención para víctimas de violencia sexual establecida, en la que deben trabajar de manera articulada las diferentes entidades estatales que la constituyen con el fin de lograr la atención inmediata, la judicialización, la protección y el restablecimiento de las víctimas, las entidades consultadas, las asociaciones y las víctimas consideran que la atención se realiza de manera desarticulada, generando en muchos casos revictimización e impunidad.
Asimismo, en los testimonios se evidenció que en algunos casos la respuesta de las diferentes instituciones no es efectiva. Si bien es cierto que parte de la población no acude a las instituciones para que estas activen la ruta porque desconocen su funcionamiento, también es necesario señalar que hay desconocimiento por parte de algunos funcionarios de las instituciones frente a la aplicación de la ruta.
En lo que respecta a la atención en salud, la Defensoría encontró que existe desconocimiento de que esta debe realizarse de manera urgente y en lo posible dentro de las primeras 72 horas una vez ocurrido el hecho, detectando que algunos funcionarios pierden minutos valiosos para la recolección del material probatorio, pues aunque la víctima acude al sistema de salud, es dirigida o remitida a activar la ruta de justicia.
Frente a la activación de la ruta judicial, se indagó sobre el proceso de denuncia, y se identificó que la víctima encuentra factores que inciden para que esta desista de instaurar la denuncia en contra de su agresor, pues al acudir a los servicios judiciales no son atendidos de manera oportuna, lo que implica una desatención al principio de tratar los casos de violencia sexual como temas con prioridad y urgencia; además, son remitidos a otras entidades y, en algunos casos, se deslegitima su relato.
Efectos de la violencia sexual en los menores de edad
En la parte emocional y social: – Aislamiento, introspección, dificultades de relacionamiento social y ansiedad social. – Bajos niveles de participación en actividades comunitarias.
En el aspecto psicológico: – Síndrome y trastornos del estado de ánimo. – Trastorno límite de la personalidad. – Conductas autodestructivas (negligencia en las obligaciones, conductas de riesgo, ausencia de autoprotección), conductas autolesivas. – Ideas y conductas suicidas. – Baja autoestima. – Síndrome y trastorno de la conducta disruptiva (ira, incumplimiento de las normas, ignorancia de los límites e irritabilidad).
Efectos en la parte cognitiva: – Conductas hiperactivas. – Problemas de atención y concentración. – Bajo rendimiento académico.
Afectaciones físicas: – Embarazo temprano. – Trastornos alimenticios (bulimia nerviosa). – Desgarramiento o sangrados vaginales o anales. – Afectaciones de orden psicosomático. – Lesiones en la integridad física. – Cefaleas, fibromialgias y trastornos gastrointestinales. – Alto nivel de estrés y malestar. – Enfermedades de trasmisión sexual.



