Aumento de la deserción escolar en Risaralda

Risaralda enfrenta desafíos en materia educativa con la deserción escolar. Según la Secretaría de Educación de Risaralda, al corte del 30 de mayo de 2025, la matrícula oficial registra cerca de 44,300 estudiantes, cifra que representa una disminución frente al año anterior. Esta caída, estimada en alrededor del 6%, se traduce en un abandono del sistema educativo por parte de cientos de niños y jóvenes.

Dora Ligia Agudelo, Secretaria de Educación del departamento, explica: “Desafortunadamente, comparado al año 2024 y que es un fenómeno que está afectando no solamente a nivel departamental, sino a nivel nacional, hay una disminución en la matrícula, lo que significa que hay una alta deserción”.

Los municipios con mayor índice de abandono escolar son Santuario y Balboa, mientras que Pueblo Rico y Guática destacan por mantener su matrícula estable. La Secretaría ha realizado una investigación para identificar las causas que explican esta problemática y las conclusiones revelan factores tanto académicos como sociales.

Causas de deserción

La primera causa que resalta Dora Ligia es la desmotivación estudiantil: “La desmotivación y la falta de interés de nuestros estudiantes cuando pierden un año, cuando pierden en un nivel académico se desmotivan”. Esta realidad obliga a un trabajo coordinado entre las escuelas y las familias para mantener el compromiso con la educación. En este sentido, la secretaria subraya que “debemos trabajar porque los padres se articulen y se comprometan con el proceso de sus niños. Los padres deben ser un factor fundamental de identificación con el proceso educativo y no convertirse en el obstáculo de la deserción”.

Además, se detectaron otras que impactan negativamente en la permanencia escolar. Entre ellas se destacan el consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes, los embarazos tempranos en adolescentes y las dificultades económicas que limitan el acceso y la permanencia en las aulas.

La problemática económica también genera migración de las familias, lo que conlleva al abandono del sistema educativo: “La situación económica a nivel departamental afecta la migración. Cuando las familias se ven obligadas a mudarse, esto genera pobreza y abandono escolar”. Otro aspecto crítico que afecta la deserción es la salud mental, tanto de los estudiantes como de sus padres. “La influencia de los padres, cuando ellos se afectan emocionalmente, impacta en el desarrollo de los niños en el sistema educativo”, detalló la secretaria.

Para contrarrestar esta situación, la Secretaría de Educación ha implementado campañas como el ‘Matriculatón’ para ubicar y matricular a los niños que por diferentes razones quedaron por fuera del sistema. “Ubicamos puntos estratégicos en alcaldías y parques para que los padres puedan realizar la matrícula con documentos básicos”, explicó. Otra iniciativa importante es el programa ‘1, 2, 3 a la escuela otra vez’, que consiste en localizar a estudiantes desescolarizados para entender sus dificultades y reincorporarse a las aulas.

Desde el sindicato

No obstante, el sindicato de educadores de Risaralda también manifiesta su preocupación. James Rodríguez Ossa, secretario de prensa del sindicato, asegura que la cifra de 500 niños no matriculados en 2025 “es alarmante”. Rodríguez afirma que la deserción está relacionada con la naturaleza agrícola del departamento, donde las familias migran según las temporadas de cosecha, dificultando la permanencia escolar.

Respecto a las campañas como ‘1, 2, 3 a la escuela otra vez’, James señala que “todas las acciones para recuperar a un niño son válidas”, pero insiste en la necesidad de que las administraciones municipales y departamentales identifiquen y llamen a los padres para conocer las razones concretas de la deserción.

Sobre las condiciones para estudiar, el sindicato también critica la calidad del Programa de Alimentación Escolar (PAE), que en muchos casos se limita a ofrecer refrigerios industrializados. “La idea es que se incluya fruta y alimentos más nutritivos para que los niños puedan rendir en las clases”, puntualizó.

Finalmente, Rodríguez hace un llamado urgente: “A los padres de familia y acudientes, para que lleven a sus niños a las instituciones. Y a las administraciones municipales y departamentales, para que implementen un plan de choque que identifique a los niños fuera del sistema y los incorpore a las aulas”.

La deserción escolar en Risaralda es un problema que requiere la acción conjunta de autoridades educativas, familias y comunidad en general. Solo a través de la articulación de esfuerzos y el compromiso social será posible revertir esta tendencia y garantizar el derecho a la educación para todos los niños y jóvenes del departamento.

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