En respuesta a las preocupaciones planteadas por los habitantes del resguardo Gitó Dokabú de la comunidad Embera Katío, ubicado en el municipio de Pueblo Rico, en los límites entre Risaralda y Chocó, las autoridades han decidido intensificar la seguridad en la región. Los residentes denunciaron la presencia de personas que supuestamente forman parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), lo que ha generado un clima de temor que los llevó a confinarse en sus territorios.
Israel Londoño, secretario de gobierno de Risaralda, confirmó que tropas del Batallón San Mateo han sido desplegadas en la zona. “Hasta el momento, no se ha evidenciado la presencia o tránsito de miembros del ELN”, declaró Londoño. Sin embargo, destacó que el refuerzo de la seguridad busca garantizar la tranquilidad de los habitantes y prevenir cualquier situación de riesgo.
Además de Pueblo Rico, también se han tomado medidas en el municipio de Mistrató, otra región limítrofe con el Chocó. En esta zona, una unidad militar mantiene presencia activa sobre la vía Panamericana, una arteria clave que conecta a ambos departamentos.
El próximo 14 de febrero, se llevará a cabo un Consejo de Seguridad Regional en el Batallón de Instrucción y Entrenamiento número 8, ubicado en Santa Rosa de Cabal. En este encuentro participarán los gobernadores de Caldas, Quindío, Risaralda, Antioquia, Valle del Cauca y Chocó, junto a altos mandos militares y de Policía. La reunión tiene como objetivo principal evaluar las amenazas de incursión de Grupos Armados Organizados y disidencias de las FARC que afectan a la región.
Este evento busca trazar estrategias conjuntas para fortalecer la seguridad y mitigar el impacto de posibles actividades ilegales en las comunidades afectadas, como el caso de los resguardos indígenas que han sido foco de estas preocupaciones.
Las autoridades también han reiterado su compromiso de apoyar a las comunidades indígenas, garantizando su seguridad y respetando sus derechos territoriales. En ese sentido, se están evaluando las denuncias presentadas por los habitantes del resguardo Gitó Dokabú para adoptar medidas adicionales en caso de ser necesarias.
La situación en la frontera con el Chocó sigue siendo objeto de monitoreo constante, mientras las fuerzas militares continúan desplegadas en los puntos estratégicos para brindar tranquilidad a la población.



