El pasado 8 de septiembre, la Unidad para las Víctimas y el Distrito acompañaron el retorno de más de 200 familias Emberá asentadas en el Parque Nacional de Bogotá hacia distintas distintas comunidades del Alto Andágueda, su territorio ancestral ubicado entre Chocó y Risaralda.
La semana pasada se realizó un encuentro interinstitucional para hacer seguimiento del cumplimiento de los compromisos adquiridos por todo el aparato estatal.
Lilia Solano, directora de la Unidad para las Víctimas, manifestó que: “Los compromisos adquiridos por entidades como el Instituto de Bienestar Familiar, los ministerios de Salud, Educación, Interior y Vivienda, entre otros, están todos en tránsito. Pero, nos quedaron faltando las viviendas de emergencia. Estamos buscando los mecanismos, sobre todo de transporte porque, como es sabido, no hay una vía de acceso que nos permita llevar los materiales para este fin”.
Por eso, reconoce las dificultades que enfrenta el pueblo Emberá en los lugares de retorno, especialmente en temas de infraestructura, alimentación, salud y seguridad. El bienestar y la dignidad de las víctimas es un pilar fundamental en el trabajo que adelanta la entidad para asegurar un retorno seguro y sostenible. Asimismo, la entidad ha promovido la participación de los liderazgos Emberá en todas las decisiones para que cualquier acción respete sus derechos y fomente la consolidación de un retorno digno, bajo principios de justicia y equidad.
Al respecto, la directora de la Unidad señaló: “Retornar no es lo mismo que devolver a un pueblo. Requerimos el concurso de todas las entidades, el compromiso y la implementación de aquello que se pactó y se firmó con los líderes Emberá para llevar a buen término lo que hemos acordado”.



