Tan alarmantes como las cifras son los casos. A diario niños, niñas y adolescentes padecen las agresiones físicas y mentales que les propinan sus compañeros de institución educativa. La problemática viene creciendo.
El bullying o también llamado matoneo siempre ha existido en los colegios, pero actualmente esta grave problemática registra preocupantes cifras.
Información del Politécnico Grancolombiano señala que siete de cada diez estudiantes colombianos son víctimas de bullying, lo que significa que al menos el 32 % de los alumnos de colegio han experimentado algún tipo de maltrato.
Además menciona que Colombia resalta como uno de los países con un marcado incremento en los casos de bullying. Según el informe más reciente de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, desde enero de 2022 hasta abril de 2023, el país no ha experimentado mejoras significativas en esta problemática. Con un total de 41.500 casos registrados, Colombia se sitúa en el noveno lugar entre los países con mayor incidencia de bullying.
Además el informe también detalla que el 15,9 % de los estudiantes manifestó haber experimentado estigmatizaciones en actividades grupales, el 18,1 % reportó burlas y el 11,2 % indicó haber sido golpeados o empujados por otros estudiantes.
Risaralda no es ajena a esta problemática, las autoridades reciben múltiples denuncias por posibles casos de bullying, pero algunos según mencionan los padres de familia o acudientes de las víctimas, no son abordados de manera oportuna y efectiva por parte de las autoridades correspondientes.
Qué es y cómo se presenta
Natalia Turriago, docente de Psicología del Politécnico Grancolombiano, explica que el bullying “se trata de un comportamiento de acciones negativas dirigidas hacia una persona específica. El propósito de estos comportamientos es intimidar o causar daño, especialmente a nivel emocional, físico o social. Este comportamiento suele estar asociado con un desequilibrio de poder, donde el agresor tiene ventaja sobre la persona intimidada”.
El bullying implica a tres actores principales: Acosador, acosado y espectadores, manifestándose en episodios de violencia y comportamientos sistemáticos como agresión, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento y otras prácticas.
Entre los signos de alerta de un posible caso de bullying se encuentran: Cambios repentinos en el comportamiento del niño, disminución en su rendimiento académico, falta de interés por asistir a entornos escolares o educativos, regresar del colegio a casa sin pertenencias, problemas de salud sin explicación médica aparente, cambios en el patrón de sueño, aislamiento social y la expresión de sentimientos o sensaciones de temor.
Medidas a adoptar
Teniendo en cuenta que la mayoría de los casos de bullying ocurren al interior de las instituciones educativas, son varias las medidas que deben adoptar los colegios cuando se presenta uno o más de estos casos, según señaló la psicóloga mencionada.
Por ejemplo, es fundamental realizar una investigación exhaustiva del caso, recopilando suficiente información. Es crucial abrir canales de comunicación amplios con los niños, niñas, adolescentes y sus familias. Esta acción proporciona un panorama completo de lo que está ocurriendo y permite entender mejor la situación.
Así mismo, se debe establecer una comunicación estrecha y efectiva entre la institución educativa y los padres de familia o cuidadores. Esto garantiza que todas las partes estén involucradas en la atención y el abordaje del caso. La colaboración entre la escuela y la familia es esencial para brindar un apoyo integral a los estudiantes afectados y para trabajar en conjunto en la prevención de futuros incidentes.
Las instituciones deben establecer consecuencias claras a nivel disciplinario, en línea con las políticas escolares o institucionales específicas de cada plantel, para garantizar su aplicación efectiva. Esto proporciona un marco de actuación ante situaciones de bullying, promoviendo un ambiente escolar seguro y respetuoso.
Es esencial que las instituciones faciliten y brinden apoyo emocional, psicológico y psicosocial tanto a la víctima como al agresor, reconociendo que ambas partes tienen derecho a recibir ayuda. Esta atención integral busca abordar no solo las consecuencias inmediatas del acoso, sino también identificar posibles situaciones subyacentes que pueden contribuir al comportamiento agresivo.
Salud mental
El caso de la institución educativa Alfredo García, en el que un estudiante asesinó a un compañero al interior del plantel, llevó a que las autoridades y entidades como la Defensoría del Pueblo tomaran cartas en el asunto.
En entrevista con El Diario, el defensor del pueblo en Risaralda, Leonardo Gómez, manifestó que “hemos solicitado al Defensor Nacional del Pueblo un acompañamiento integral y prioritarioen Risaralda, en ese sentido se priorizó al departamento y en las próximas semanas estará iniciando ese acompañamiento. El 9 de marzo (hoy) estaremos en el municipio de Belén de Umbría haciendo una atención integral, pero en ese espacio de atención integral tenemos una capacitación exclusiva, una formación exclusiva para docentes administrativos y personal de las instituciones educativas, para fortalecer esa ruta de atención psicosocial para niñas, niños y adolescentes”.
El funcionario agregó que “la salud mental es una preocupación, no solamente la de los niños y niñas, también la de los docentes y demás actores educativos. En los últimos años hemos tenido mayores diagnósticos, se ha profundizado más en el estudio de la salud mental, de tal forma que se han detectado índices superiores en dificultades de salud mental en niñas, niños y adolescentes debido a que se están haciendo más diagnósticos es decir, antes no se hacían. Ahora el reto es trabajar de manera articulada entre todas las instituciones públicas para atender esos diagnósticos y generar las soluciones correspondientes”.
Pie de foto: Aunque los casos de bullying se presentan en todas las edades de los estudiantes, los casos son más frecuentes cuando el menor de edad tiene 15 años, según señala el estudio del Politécnico Grancolombiano.



