La cabalgata realizada ayer en el municipio de Dosquebradas, Risaralda, ha desatado una fuerte controversia por denuncias de maltrato animal y fallas en su organización. Según Juliana Franco Mazuera, directora nacional de la red de juristas contra el maltrato animal, el evento, que inicialmente fue promovido como un desfile equino artístico y cultural, terminó convirtiéndose en una cabalgata desordenada y perjudicial tanto para los animales como para la ciudadanía.
El evento estuvo marcado por el consumo de alcohol, el uso de pólvora y juegos pirotécnicos, así como la ausencia de medidas básicas de bienestar para los animales participantes, en este caso, una situación de aglomeración y perturbación en la vida emocional y física de los caballos que hicieron parte de este desfile equino. “El municipio había establecido un decreto, el número 579 del 4 de diciembre de 2024, que prohibía estas prácticas. Sin embargo, lo que vimos fue una total falta de control e incumplimiento”, señaló Juliana Franco.
Afectaciones a los animales
De acuerdo con la directora nacional de la red de juristas contra el maltrato animal, los caballos fueron sometidos a un entorno inadecuado que comprometió su bienestar emocional y físico. “El estrés y la ansiedad que experimentan los caballos en este tipo de eventos son enormes. La aglomeración, el ruido y las condiciones del pavimento representan riesgos significativos de lesiones”.
Durante el recorrido, se reportaron caballos heridos, accidentes con jinetes y hasta un caso en el que un equino tuvo que ser auxiliado por bomberos tras caer en una alcantarilla en el sector de Naranjales.
Aunque no se ha confirmado la muerte de ningún animal, varios videos y fotografías muestran caballos con lesiones graves. Uno de los incidentes más alarmantes ocurrió en una estación de servicio en Milán, donde un caballo fue atendido por una herida profunda en el pecho.
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Fallas en la organización
El decreto municipal estipulaba la presencia de veterinarios, puntos de hidratación y personal capacitado para garantizar el bienestar de los animales. No obstante, Juliana Franco aseguró que estas medidas no se cumplieron. “Recorrimos el municipio y no encontramos los puntos de hidratación prometidos ni personal especializado para atender a los animales. Los caballos estaban expuestos a condiciones deplorables hasta altas horas de la madrugada”.
Implicaciones legales y sociales
Para probar maltrato animal, se requieren evaluaciones veterinarias que incluyan análisis físicos y emocionales de los animales afectados, sin embargo, la falta de denuncias y de pruebas contundentes dificulta iniciar procesos legales. Incluso en caso de probarse el maltrato, las sanciones actuales serían solo de carácter económico, sin implicaciones mayores para los responsables.
Próximos pasos
La red de juristas contra el maltrato animal ha emitido un comunicado oficial condenando los hechos y está impulsando un llamado a fortalecer la Política de Protección Animal en el municipio. Además, se plantea la necesidad de avanzar en el Congreso hacia una prohibición definitiva de este tipo de eventos en el ámbito nacional.
“El maltrato animal no solo es físico. Someter a los caballos a condiciones de estrés, deshidratación y agotamiento es igualmente cruel. Como sociedad, debemos replantearnos estas prácticas que disfrazan el sufrimiento animal como entretenimiento”, concluyó Franco.
La polémica sigue abierta, mientras que las autoridades municipales no han emitido un pronunciamiento oficial sobre los hechos.



