En el barrio Bocacanoa, ubicado en el municipio de Dosquebradas, se están desarrollando varias obras de mitigación del riesgo e intervención en redes de alcantarillado, luego de años de reclamos comunitarios. Las intervenciones actuales son resultado de una acción popular interpuesta por la comunidad, luego de agotar otras vías institucionales.
“Enviamos solicitudes y nos hacían a un lado”, relata una líder del sector. “Durante la administración anterior, no nos prestaban atención. Fue necesario recurrir a una acción legal para que se atendieran nuestras peticiones y esta administración ha dado solución”.
Gracias a esa acción popular, se iniciaron obras en dos sectores críticos: el cambio de redes de aguas residuales en las manzanas 2 y 3, y la estabilización de dos taludes, uno al borde de la quebrada El Cordoncillo y otro frente a la manzana 6, sobre la avenida principal. “Ya se están haciendo intervenciones en estos dos puntos”, explicó.
Sin embargo, las mejoras deben continuar. Habitantes del sector advierten que aún existen tramos importantes del barrio con redes en mal estado, taludes en riesgo de deslizamiento y una vía principal sin pavimentar que sigue afectando la movilidad de los residentes. “La acción popular hablaba de una solución general para todo el barrio, pero hasta ahora solo se han intervenido dos manzanas. El resto de las redes continúan en estado crítico”, agrega.
Maximina Bravo, residente del barrio, asegura que los problemas de infraestructura son generalizados. “Las redes principales están malas. En la manzana 6, cinco casas ya reemplazaron por su cuenta la tubería, pero al excavar encontramos que el tubo madre también está colapsado”, cuenta. Según ella, la tubería original fue instalada en cemento, un material que ya ha superado su vida útil y se ha ido desintegrando con el paso de los años. “Las calles se están hundiendo. El agua se filtra por debajo de las casas. Es una situación que pone en riesgo a muchas familias”.
Bravo también cuestionó la falta de respuesta en los sectores que no fueron cobijados por la acción legal. “Para manzanas como la 4, 5 y 1 no tenemos tutela. Hemos enviado cartas, videos, solicitudes, pero sin respuesta. Nos cobran el alcantarillado, pero el mantenimiento lo hacemos nosotros. Todo lo ponemos con nuestras manos”.
Otro de los problemas más antiguos del barrio es la inestabilidad de los taludes. María Rojas, otra habitante, recuerda su preocupación cuando llegó hace cinco años. “Ese talud me confundía y asustaba. Pensé que se iba a venir abajo”, relata. Las primeras visitas oficiales, sin embargo, no generaron respuestas. “Solo venían, revolcaban con la máquina y se iban. Decían que no había plata”.
Aunque se han adelantado obras parciales como canalización de aguas lluvias y desagües, la comunidad considera que lo hecho es apenas paliativo. “Queríamos un muro de contención, pero al menos se ha mitigado el riesgo. Igual, todavía falta mucho”, añade Rojas.
Además del sistema de alcantarillado y los taludes, la comunidad espera la pavimentación del anillo vial del barrio, una vía de aproximadamente 280 metros lineales por donde transitan diariamente adultos mayores, niños y jóvenes. “Por esa vía pasa todo el mundo. Es nuestra conexión principal. Está destapada y en mal estado. Necesitamos que se pavimente para gestionar luego un medio de transporte comunitario”, explicó la líder del sector.
Los avances actuales representan un logro significativo para la comunidad, sin embargo, los líderes siguen con su gestión. “Esperamos que esta administración no deje a medias lo que se ha iniciado. Queremos que nos miren con seriedad y compromiso, y que se atiendan todas las problemáticas del barrio, no solo unas pocas”.
La situación en Bocacanoa ilustra los desafíos que enfrentan muchos barrios. El caso también revela cómo, en ausencia de acción estatal efectiva, la organización comunitaria y las herramientas legales se convierten en medios fundamentales para alcanzar soluciones.



