Juan Jacobo Arias Arango es un estudiante colombiano de 20 años que llegó hace pocos días en un vuelo humanitario procedente de los Estados Unidos. Hoy nos cuenta su experiencia.
La cifra de colombianos repatriados en medio de la pandemia del coronavirus superará los 9.000 esta semana y en las próximas dos llegarán al país más de 25 nuevos vuelos humanitarios. Precisamente El Diario, cumpliendo con la tarea constante de saber sobre la situación de los risaraldenses en el mundo, hoy trae una historia que esta vez tiene como protagonista a Juan Jacobo Arias, un joven estudiante de Economía y Ciencias Políticas en Sciences Po Paris y quien estaba realizando un intercambio universitario en la Universidad de Wisconsin-Madison (USA). Allí lo sorprendió la pandemia mientras cursaba último año de carrera, motivo por lo que tuvo que salir de la tierra del Tío Sam antes de lo previsto ya que la emergencia lo dejó sin empleo y el contrato de arrendamiento, seguro de salud y visa iban a expirar, por lo que el retorno a Colombia debía ser pronto. A mediados de mayo el Consulado de Colombia en Chicago lo contactó y le dijo que había un cupo para un vuelo que salía desde Washington el viernes 22. El tiempo fue oro para arreglar varios asuntos antes de salir, sin embargo eso ahora era lo de menos pues lo más difícil estaba hecho, que era conseguir cupo para un vuelo que recuerda así:
Jacobo voló el 21 de mayo desde Madison hasta Dallas, desde allí tomó la conexión que lo llevó a Washington D.C., y al día siguiente subió a un vuelo humanitario de repatriación, un avión de Avianca con 248 pasajeros que finalmente aterrizó en El Dorado. No olvida que cuatro horas antes de tocar la pista de la principal terminal aérea de Colombia abordó el avión en la capital de Estados Unidos siguiendo un orden de atrás hacia adelante y por filas, teniendo las precauciones de que no estuvieran confinados.
Ya en el aire
Cuenta Jacobo, quien vivió con sus abuelos en Pereira hasta que se graduó del colegio, que una vez despegó el avión la experiencia fue muy impactante porque se dio cuenta de la situación de muchos colombianos que estaban pasando por dificultades… “yo fui muy afortunado, tuve comida y salud, pero pude hablar con otros compatriotas que la pasaron muy mal ya que no tenían ingreso y vivienda y necesitaban regresar urgentemente. En el vuelo humanitario se sentía mucha angustia pero también mucha esperanza a la vez porque íbamos a llegar a Colombia”.
En términos de seguridad y protocolos, dice Jacobo que todos los pasajeros estaban obligados a llevar un tapabocas y guantes, el no haberlos tenido hubiera significado no poder abordar la aeronave. “Los auxiliares de vuelo todos tenían trajes de protección, guantes, tapabocas y máscaras”, dice que además cuenta que durante el viaje pudieron comer algo: “la aerolínea nos brindó alimentos, comida que venía doblemente empacada en bolsas plásticas. Eso sí, las pantallas táctiles que usualmente se utilizan estaban desactivadas para evitar su uso. Para la ida al baño había libertad pero manteniendo el distanciamiento”.
Lo hizo volver a Colombia…
Jacobo estaba estudiando en Francia desde hace más de tres años y hace uno estaba de intercambio a Madison. Llegó a Estados Unidos en agosto y a raíz de la pandemia y de toda la crisis originada tuvo que regresar a Colombia. Su programa académico se terminó en mayo. Tan pronto cerraron las fronteras aéreas en Colombia en marzo, contactó al consulado de Chicago vía email donde les expuso toda su situación y la necesidad de tener en cuenta su situación en caso de que organizaran vuelos humanitarios para Colombia. Afortunadamente para él la espera fue corta, pese que en un principio le habían dicho que no tenían pensado aún vuelos de estas características. Pasaron las semanas y le comentaron que primero estaban despachando a los colombianos que estaban atrapados allí por turismo, por negocios y que no tenían vivienda. A mediados de mayo el consulado de Chicago lo contactó y le dijo que había un cupo para un vuelo que salía desde Washington D.C. En cuestión de dos días tuvo que organizar todo con la universidad, cerrar cuentas de bancos, organizar todos sus papeles y comprar tiquetes.
Desinfectaron pasaportes
A la llegada a Bogotá la salida de los pasajeros fue de adelante hacia atrás y justo al dejar el avión había personal para atenderlos. Agentes de Migración tomaron los pasaportes para desinfectarlos y realizar el registro. En el aeropuerto estuvieron unas dos horas sentados en sillas separadas dos metros entre cada persona. Dice Jacobo que el transporte de la terminal aérea hasta los domicilios es limitado ya que solo empresas autorizadas de taxis o microbuses pueden prestar el servicio. Por eso Invitó a que los pasajeros tengan cuidado con la exageración de precios en las carreras pues en algunos casos doblan la tarifa. “En el aeropuerto se respetó todos los protocolos sanitarios en todo momento, todo fue muy organizado, la verdad quedé muy sorprendido. En Bogotá los protocolos son muy estrictos, a diferencia de Estados Unidos donde no lo son tanto; en Bogotá todo el personal tiene las prendas de protección y a todos los pasajeros les tomaron la temperatura, hay cámaras térmicas”.
¿Vuelos humanitarios?
“Los vuelos humanitarios son solo vuelos autorizados por el Gobierno, cuando las compañías no pueden realizar vuelos comerciales, es decir, se le dice así porque el Gobierno autoriza el aterrizaje cuando el aeropuerto está cerrado. Pero hay que ser muy claro de que el Gobierno no colabora con ayudas monetarias para pagar tiquete”. Aclara que en esta oportunidad pagó por el tiquete 399 dólares: “en el pasado he tomado esa misma ruta y el precio es similar, un poco más elevado pero tampoco cuestión de 100-200 doláres más. Yo sí he escuchado y comparto la angustia de algunos colombianos que han tenido que pagar miles de dólares para llegar a Colombia, eso pasa cuando están en lugares muy aislados como en Australia, África o Asia”. Dice que además en su caso el Consulado de Chicago le brindó todo el apoyo y ayudaron en todo el proceso. Jacobo debe pasar una cuarentena obligatoria de 14 días “la he cumplido al pie de la letra y no tengo ningún plan de salir antes de que se acabe”.
Jaco Arias, así el nombre de su canal en Youtobe cuyo propósito es compartir experiencias y aprendizajes con otros estudiantes. Allí está el video de su repatriación.
Colombianos que se encuentren en el exterior y necesiten regresar pueden inscribirse en el registro consular, allí evaluarán la viabilidad y una vez sea aprobado el vuelo informarán fecha y hora. Los tiquetes deben ser asumidos por los connacionales.




