Entre todos, de la nada, lo hicieron todo

Hablar de una Colombia profunda, puede sonar cliché, pero es una cruda realidad y no hay que ir muy lejos. En Risaralda hay veredas tan apartadas de las cabeceras municipales que buscar atención médica, mercar o ir a estudiar se convierten en retos.

 

Por eso, las líderes comunitarias Claudia María Mejía y Leidy Johana Obando Gutiérrez, de la vereda Guarne en Apía, vieron que la escuela tenía espacio para construir un restaurante escolar y ¿quién dijo miedo? Las señoras ya conocían al subintendente de la Subestación Taparcal y acudieron a él para que les diera indicaciones por dónde podían empezar para hacer realidad este proyecto. Así es como entra a esta historia el patrullero Mario Murillo y sus compañeros de la Estación de Policía de Belén de Umbría.

 

El subintendente les dijo que Murillo era el de las causas sociales, pero en este momento el lector dirá, ¿no pues que Apía? La realidad es que la vereda por distribución geográfica pertenece al ‘Corazón del viento’, pero para sus habitantes es más fácil desplazarse a Belén, el día de mercado, porque está a 17 kilómetros.

 

Guarne es un paraíso, está ubicada sobre la reserva de la Cuchilla del San Juan, la población está conformada aproximadamente por 96 familias campesinas, indígenas y afrodescendientes, dedicadas en su mayoría al cultivo de café y plátano, junto a ellos también hay población víctima del conflicto armado, quienes resultaron desplazados por la violencia, pero se destacan por ser una comunidad perseverante y colaboradora.

 

Manos a la obra

Los uniformados se dieron cuenta de que a 80 niños cuyas  edades oscilan entre los 5 y 16 años, el PAE que les llegaba solo consistía en un refrigerio conformado por una bolsa de leche de 220 centímetros cúbicos, un pan y una mandarina. Además, hay otros 50 pequeños en primera infancia y se preocuparon, porque conocen la zona y saben que muchos estudiantes caminan hasta dos horas para llegar a la escuela.

 

La obra empezó entre octubre y noviembre de 2022, solo estaba el lote, pero con una reunión que los policías hicieron con toda la comunidad para que generaran sentido de pertenencia se acordó hacer rifas, bingos, empanadas y les dijo: “la policía no puede tener nada que ver con plata, entre ustedes designen quién se va a encargar del manejo de recursos”. 

 

Las docentes también se unieron, dejaron de lado eso que llaman pena y empezaron a tocar puertas, como el proyecto era tan necesario, todas ellas se abrieron. La arena obviamente corrió por cuenta de los areneros de La Virginia, las ladrilleras de Belén de Umbría aportaron lo propio. 

 

“Hice una videoconferencia con el alcalde y los funcionarios de Apía, les contamos que no teníamos recursos para lo que queríamos hacer, que si nos podían apoyar con los planos y así fue, todo quedó con normas técnicas y todo”, comenta Murillo.

 

En cierta visita del gobernador Tamayo a Belén, el patrullero y las líderes lo abordaron, el proyecto le gustó mucho. “Vea gobernador si usted me puede donar aunque sea una tejita para el restaurante, voy a quedar muy contento” y el gobernador les donó el maestro de construcción, mano de obra, cemento, varillas y carros para transportarlos, igual parte puso el alcalde de Apía.

 

En un punto trabajadores, fueron los que sobraron, todos querían ayudar. Los policiales, que llegaron a ser 20, limpiaron el terreno e hicieron los cimientos y con el dinero de las actividades se pagó más mano de obra. Y es que el espacio no solo será comedor, hará las veces de aula máxima para izadas de bandera o reuniones de la comunidad en donde ya no se mojarán.

 

Cifra

40 minutos en moto se gastan las personas desde el parque de Belén, hasta la escuelita.

 

Dato

El 25 de junio pasado, ocho meses después de que el sueño comenzara, la comunidad de Guarne recibió el restaurante escolar.

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