Los intensos dolores que padece Lina Marcela Isazano no la dejan comer ni dormir, su vida no es la misma desde hace cuatro años, cuando fue víctima de un absurdo accidente de tránsito mientras trabajaba.
Ahora, padece un infierno que la llevó a tomar una decisión irreversible: pedir la eutanasia. Pero su camino no ha sido nada fácil pese a las garantías constitucionales, pues su primera solicitud fue negada por su EPS a pesar de que los médicos han determinado que no se puede hacer nada por mejorar su calidad de vida.
Pero esta mujer de 34 años sabe que resignarse no es una opción, por lo que ahora busca un concepto más favorable.
EL SÍNDROME DE SUDECK
Hoy en día Lina Marcela camina a paso lento y usando la mano derecha para apoyarse en cualquier cosa y evitar perder el equilibrio. Lleva cuatro años sin trabajar a pesar de que tiene a su cargo a dos niños de 10 y 14 años.
Así son sus días con el síndrome de Sudeck o síndrome regional doloroso complejo (Srdc) que le fue diagnosticado en febrero de 2019, por cuenta de un carro que la atropelló y la levantó por los aires, ella sufrió una fractura de clavícula, la cual tuvo que superar, volvió a su trabajo, pero nada era igual, por alguna razón sentía dolores en su brazo y pierna izquierdas.
Al ir al médico, seis meses después, descubrieron que tenía lesiones medulares en las vértebras C4 y C7, las cuáles se inflaman y le generan intensos dolores a tal grado que ni siquiera la morfina (el opiáceo más potente para calmar el dolor) es capaz de aliviar sus dolencias, la inflamación de sus piernas, la sensación de tener su cuerpo a 40°C o quitarle la intensa migraña.
Lina ha instaurado 12 tutelas y demandas para mejorar su calidad de vida, entre ellas una para que le otorguen el porcentaje de invalidez que le permita acceder a una pensión y otra para poder acceder a la eutanasia, proceso que primero quedó frenado por la pandemia de Covid y luego por la que era su EPS, Coomeva, la cual perdió derechos ante la Supersalud, por lo que ahora le corresponde a Salud Total resolver este lío.

IMPUNE ACCIDENTE
Aparte de la cruz que carga Lina Marcela por su enfermedad, la mujer también ha tenido que soportar la inoperancia de la justicia por el accidente que desencadenó su enfermedad. El lamentable hecho ocurrió el 28 de agosto de 2018; ese martes Lina llegó a su trabajo como controladora de tráfico en el sector de Coconí, en las obras de la vía La Virginia – Medellín de la Concesión Pacífico 3. A las 9:00 de la mañana, ella paró el tráfico y el primer carro detuvo su marcha, pero una camioneta que venía atrás, a gran velocidad, esquivó el carro, golpeó las maletas naranjas que servían de separador vial y golpeó la humanidad de la mujer. A la obra nunca llegó una ambulancia y tuvo que ser trasladada en el carro de su jefe y aunque el conductor que la embistió no pudo escapar y fue plenamente identificado, a la fecha la aseguradora nunca respondió, por lo que Lina y su familia tuvieron que endeudarse hasta la médula para poder costear operaciones y medicamentos iniciales, por lo que ahora debe aguantar además que los bancos la llamen para que pague.
RADIOGRAFÍA DE LA EUTANASIA
En varias entrevistas, Lina Marcela ha sostenido que su decisión es voluntaria y aunque es católica sostiene que Dios entiende su decisión y su sufrimiento, por lo que espera una pronta solución.
El Ministerio de Justicia explica que para poder acceder a la eutanasia una persona no debería demorar mucho, pues el documento no debe pasar por notaría, solo debe tramitarse la voluntad o consentimiento y entregar dos copias a la EPS para que sean anexadas al historial médico y se debe contar con el diagnóstico del Comité Científico Interdisciplinario para Morir Dignamente, en el cual se determine que la persona padece una enfermedad terminal o una lesión corporal o mental incurable, un trámite que por ley no puede demorar más de 10 días hábiles.



