En este municipio hay verdaderas retos en el acceso a la salud, especialmente para las comunidades indígenas y afros. Brotes de malaria, desnutrición, dificultades con el agua potable, entre otras problemáticas están presentes en esta localidad.
Con el propósito de mejorar el acceso a la salud materna, el hospital San Rafael de Pueblo Rico puso en marcha un programa que combina saberes ancestrales con técnicas modernas, dotando a las parteras de herramientas prácticas para salvar vidas mientras honran sus tradiciones.
El programa incluye talleres prácticos, entrega de equipos médicos esenciales y espacios de intercambio intercultural, lo que ha despertado el interés de diferentes entidades de salud. Expertos han señalado que esta alianza entre la medicina tradicional y la moderna podría replicarse en otras poblaciones vulnerables.
La gerente de la ESE Hospital San Rafael, Alexandra Castillejo, destacó: “Este no es solo un programa de capacitación, es un reconocimiento a la sabiduría ancestral y un compromiso con la equidad en salud. La verdadera innovación está en escuchar, respetar y empoderar a quienes han cuidado la vida durante siglos”.
Testimonios
“Nunca nos habían escuchado y capacitado de esta manera. Ahora tengo más confianza en mi trabajo, y sé que puedo salvar más vidas sin perder lo que me enseñaron mis ancestros”, afirma María Emilia Guasorna, partera indígena de la comunidad Embera-Chamí.
Por su parte, María Carmen Ramírez, partera ancestral, narra una experiencia que marcó su vida: “Una vez, siendo medianoche, atendí un parto de emergencia en la comunidad afro. No había enfermera disponible, así que me lavé las manos, calenté agua y ayudé a traer al mundo a un hermoso bebé. Hoy, gracias a la ESE Hospital San Rafael, he aprendido a manejar emergencias de manera más segura y efectiva”.
Otro testimonio conmovedor es el de Edgar Siágama, médico tradicional de la comunidad Angostura: “Llevo 23 años trabajando como jaibaná. Nuestra labor es vital para la salud de nuestras familias. Las capacitaciones del hospital nos han permitido aprender nuevas técnicas, como la medición de temperatura, y mejorar la atención a nuestros pacientes. Esperamos que este intercambio de conocimientos continúe”.
Esta iniciativa no solo resalta la importancia de la atención médica primaria, sino también el valor del trabajo en equipo entre las instituciones de salud y las comunidades. Las parteras no solo son líderes locales; ahora son embajadoras de un cambio profundo que demuestra que salvar vidas es posible cuando se une lo mejor de cada mundo.
Por esto los modelos de salud sostenibles deben nacer desde las raíces culturales de cada pueblo. Este programa no solo mejora indicadores médicos; construye puentes de respeto y solidaridad que inspiran a un planeta en busca de soluciones inclusivas y humanas.
Pie de foto: Aunque Pueblo Rico es uno de los municipios menos poblados de Risaralda, es el cuarto con más nacimientos en este año, lo que evidencia la necesidad de fortalecer el acceso a la salud materna.



