La minería artesanal en Quinchía está nuevamente en el ojo del huracán. El líder de la minería tradicional en el municipio, Esaú Mora, ha denunciado lo que considera una “persecución sistemática” por parte de las autoridades ambientales y policiales del departamento, tras los recientes operativos realizados por la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder).
Mora, representante legal de los mineros, intervino ante la Asamblea de Risaralda para alertar sobre los operativos que, según él, contaron con la presencia de más de 300 uniformados de la fuerza pública, quienes se desplegaron sin previo aviso en varias zonas rurales del municipio. Estos operativos habrían generado temor en la comunidad, además de causar daños materiales y detenciones arbitrarias.
Uno de los episodios más críticos ocurrió en la vereda Juan Tapao, donde, según el líder minero, un conjunto de unidades del Ejército, la Policía, el CTI y funcionarios de la Carder irrumpieron en las minas sin notificación previa, desmantelando estructuras de minería artesanal que representaban una inversión significativa para los trabajadores. Mora aseguró que muchos de los equipos destruidos tienen un valor superior a los 10 millones de pesos, y calificó la acción como una muestra de trato ilegal y criminal hacia quienes han dependido históricamente de esta actividad.
“Nos tratan como ilegales y criminales, cuando lo único que pedimos es el derecho al trabajo y a la formalización”, expresó Mora en su intervención. Además, aprovechó la ocasión para criticar duramente la gestión de la Oficina Minera Departamental, a la que acusó de ser un “fracaso institucional”, y la falta de respuesta de la Agencia Nacional de Minería frente a las solicitudes de los trabajadores.
El líder minero también cuestionó las versiones oficiales presentadas por el director de la Carder, Julio César Gómez, sobre una presunta asonada en contra de los funcionarios de la Corporación, una declaración que, según Mora, no refleja la realidad vivida en las comunidades afectadas.
Con un firme llamado a la descentralización de las sesiones de la Asamblea, Mora instó a que los diputados visiten directamente las minas de Quinchía para conocer de primera mano la situación de los trabajadores y fomentar un diálogo real con los ministerios de Minas, Defensa e Interior.
“Hoy salimos 100 a defender nuestros compañeros. Mañana seremos mil. Esta lucha es por el trabajo, por la vida, por el respeto a una tradición ancestral”, concluyó el líder minero, quien sigue luchando por la legalización y formalización de la minería ancestral en la región.
La situación sigue siendo tensa, y la comunidad espera respuestas que garanticen tanto el respeto a sus derechos laborales como la protección del medio ambiente.



