Obras de megacolegios serán cedidas a nuevas firmas constructoras

De los 19 colegios que se tenía previsto construir en Risaralda, adjudicados a la fima portuguesa Mota Engil, solo se han entregado cuatro en su totalidad, otros siete fueron declarados en incumplimiento y serán entregados a nuevas firmas constructoras en próximo 9 de agosto. Así se dio a conocer ayer durante la mesa de seguimiento de infraestructura educativa No. 167, que se realiza en el departamento y de la cual participaron el Ministerio de Educación Nacional y un representante del Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa, la cual se lleva a cabo en miras de buscar acciones que garanticen la culminación de la construcción de los colegios que se están ejecutando en los diferentes municipios de Risaralda.

“Se nos informó por parte de FFIE que estas obras van a ser cedidas a otras constructoras y ahora estamos a la espera que se nos diga quienes van a ser los encargados de ejecutar la construcción de estos colegios. Así mismo con los colegios que están en construcción pero que presentan retraso, quedamos pedientes de las decisiones que pueda tomar el fondo de financiamiento frente a la firma Mota Engil”, expresó Liliana María Sánchez Villada, secretaria de educación de Risaralda.

Los colegios de los cuales serán cedidos sus contratos aún se encuentran en Fase 1 y corresponden a los municipios de Santa Rosa de Cabal con los colegios Atanasio Girardot y Labouré, en Apía se encuentran sin construir las instituciones educativas La Sagrada Familia y Santo Tomás de Aquino; en La Virginia se declararon en incumplimiento el Bernardo Arias Trujillo y Alfonso López Pumarejo y finalmente el colegio Las Tasas en Marsella. Dichas instituciones fueron demolidas en su totalidad, con el fin de realizar una infraestructura completamente nueva, pero no pasaron de la etapa de diseños.

Otra sede cerrada

A esta gran problemática que ha generado hacinamiento y malestar entre la comunidad educativa del departamento, se suma el cierre de una nueva sede en el municipio de Santa Rosa, en donde la escuela Mariano Ospina Pérez, que funcionaba como sede del colegio Labouré, tuvo que ser evacuada por temas de prevención, dejando a más de 400 estudiantes de primaria afectadas, los que tuvieron que ser trasladadas a la sede anexa San Vicente, donde se presenta hacinamiento.

“Hay gran decepción en la comunidad educativa, padres, alumnos y docentes que señalan los múltiples traumatismos que experimentan tras esta decisión, las dificultades horarias, el hacinamiento por el inminente cambio hacia otras instituciones, pero nuestros gobiernos no se pronuncia al respecto”, aseguró Fernando Chica, veedor de la educación y de las obras en Santa Rosa de Cabal.

La comunidad ve con preocupación la carencia de sedes educativas que se presenta actualmente en el municipio y como desde el Gobierno Nacional no se llevan a cabo acciones para darle celeridad al proceso de construcción de las nuevas instalaciones.

Actualmente los estudiantes del colegio Labouré están recibiendo clases en casas que fueron alquiladas por la administración departamental, ya que en las otras insituciones ya no hay espacio.

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